Acabo de suspender el último examen de la oposición al Ministerio después de años preparando varias, y creo que es buen momento para reflexionar sobre conceptos relacionados con el éxito. Veamos si soy capaz.
Partamos de la base evidente de que lo que hacemos dice más de nosotros que lo que logramos. El mérito (del latín merere: ser digno de una recompensa), entonces, es superior a un resultado.
En mi caso, esto era mi éxito (del latín “exitus”: salida): mi oportunidad para cambiar de vida. Sin embargo, entiendo que el mayor de ellos es saber lo que quieres -tu propósito (del latín ‘propositum’: “lo que se ha puesto delante”)-, y después, tener actitud (del latín aptus: apto, adecuado) para avanzar, y voluntad (del latín voluntas: lo que se quiere) para mantener la dirección.
Y para todo esto es muy aconsejable la humildad (del latín humus: tierra): poder conocer el suelo real, para moverte bien. El error (del latín errare: vagar sin rumbo, desviarse) sucede al movimiento.
Cada revés (del latín reversus: lo que te da la vuelta) supone una reorientación, y en ocasiones es beneficioso. Yo, por ejemplo, ahora me conozco mejor a mí mismo.
Todos vamos a perder (del latín per, completamente, y dare: entregar): posesiones, relaciones, seres queridos… y al final, la vida. Una diferencia es saberlo afrontar -o incluso elegir- con dignidad (del latín dignitas: valor intrínseco).
El dolor (de la raíz indoeuropea “dāl”: dividir, partir) es inevitable cuando desaparece algo que te importa.
Pero el peor fracaso (del italiano “fracassare”: romper en pedazos, destrozar) es perder la propia integridad (del latín integer: intacto, entero): quebrarte por dentro.
Mantenerla supone una cierta victoria (del indoeuropeo “weik”: fuerza que no cede). E incluso se pueden descubrir salidas nuevas…
Estoy satisfecho con la persona que creo ser, aún con limitaciones, errores y fracasos. Y quizás siento orgullo (del germánico antiguo prūd: valioso) de mi comportamiento (del latín com, conjunto, y portare, cargar).
Al fin y al cabo, las cicatrices determinan el carácter (del griego kharaktēr: marca grabada sobre una superficie).