El bolero latinoamericano es la música del romance, el desamor y la melancolía.
Nació con la canción Tristezas, de José “Pepe” Sánchez en 1883.
en Santiago de Cuba alrededor de 1883.
El sastre y músico José “Pepe” Sánchez compuso en ese año “Tristezas”, considerado oficialmente el primer bolero de la historia.
En sus inicios, nació en un formato de serenata puramente guitarrístico. Los trovadores itinerantes viajaban de pueblo en pueblo cantándole al amor y al despecho acompañados solo por sus guitarras.
Con la llegada del siglo XX, el bolero cruzó el mar hacia México, donde encontró su segunda gran patria. En las décadas de los 40 y 50, el género sufrió una metamorfosis total al incorporar un formato instrumental icónico: el trío de guitarras.
El grupo Los Panchos revolucionó la industria al introducir el requinto, una guitarra más pequeña con un sonido más agudo y brillante que realiza introducciones y adornos rápidos y melódicos entre las estrofas del cantante.
Musicalmente, el bolero clásico se escribe en un compás de 4/4 (tiempo lento y bailable) y se sostiene bajo una instrumentación acústica muy definida:
- Guitarras acústicas y Requinto: Encargadas de dar la armonía y la melodía dulce.
- Maracas y Bongó: Le dan el sutil toque percusivo y rítmico afrocaribeño.
- El Piano o las Orquestaciones: En su etapa más comercial (el bolero sinfónico), compositores como Agustín Lara añadieron pianos y cuerdas majestuosas.
Hay miles de boleros, pero estos tres forman parte del ADN cultural del mundo:
- “Lágrimas Negras” (Miguel Matamoros, 1929)
- “Veinte Años” (María Teresa Vera y Guillermina Aramburú, 1935)
- “Amor, amor de mis amores” (Agustín Lara, 1936)
- “Bésame mucho” (Consuelo Vélazquez, 1940)
- “Dos Gardenias” (Isolina Carrillo, 1947)
- “Quizás, Quizás, Quizás” (Osvaldo Farrés, 1947):
- “Historia de un Amor” (Carlos Eleta Almarán, 1955)
- “Sabor a Mí” (Álvaro Carrillo, 1959)
- Dos Gardenias (Isolina Carrillo, 1935)
Fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad** por la UNESCO en el 2023.