“Ho’oponopono” es una antiquísima filosofía y práctica de sanación originaria de las islas de Hawái. Se basa en conceptos de reconciliación, perdón y transmutación de la energía a través de la asunción de la responsabilidad total sobre nuestra propia realidad.

La palabra proviene del idioma hawaiano y se traduce literalmente como “corregir un error” o “hacer lo correcto” (donde Ho’o significa “comenzar una acción” y Pono significa “bondad, rectitud, equilibrio”).

El principio fundamental del Ho’oponopono es que todo lo que aparece en nuestra vida es un reflejo de nuestras propias memorias, creencias inconscientes y pensamientos. Por lo tanto, si experimentamos un conflicto con alguien, un problema de salud o una crisis financiera, la solución no está en intentar cambiar el exterior, sino en “limpiar” la memoria interna que atrajo esa situación.

No se trata de culparse por los problemas, sino de asumir la responsabilidad total. Al limpiar tu interior, sanas tu percepción y, por consecuencia, se sana tu entorno.

Aunque el Ho’oponopono tradicional incluía ceremonias grupales familiares dirigidas por un chamán (kahuna), la versión moderna popularizada en el mundo occidental se practica de forma íntima repitiendo cuatro frases esenciales dirigidas a la Divinidad o al propio subconsciente:

  • “Lo siento”: Reconoces que algo (aunque no sepas conscientemente qué es) ha entrado en tu sistema de pensamientos o memorias y ha creado una realidad dolorosa.

  • “Perdóname”: No le pides perdón a otra persona, sino a ti mismo o a la Divinidad por haber albergado esa memoria destructiva en tu interior.

  • “Gracias”: Expresas gratitud porque el problema ha salido a la luz, dándote la maravillosa oportunidad de limpiarlo, soltarlo y transmutarlo en paz.

  • “Te amo”: La fuerza más poderosa del universo. El amor limpia la energía bloqueada, transmuta la memoria en luz pura y restablece el estado original de equilibrio (Pono).

El Ho’oponopono moderno se convirtió en un fenómeno mundial gracias a una historia asombrosa protagonizada por el psicólogo clínico Dr. Ihaleakala Hew Len.

A mediados de la década de los 80, el Dr. Hew Len trabajó en el pabellón psiquiátrico de alta seguridad del Hospital Estatal de Hawái, lleno de criminales con trastornos mentales graves. Lo sorprendente es que el doctor nunca los atendió en persona. En su lugar, se encerraba en su oficina a revisar los expedientes clínicos de los internos. Mientras leía sus crímenes y patologías, aplicaba el Ho’oponopono preguntándose: «¿Qué hay en mí que ha creado esta realidad de tanto dolor para estas personas?».

Repetía el mantra de limpieza de forma constante enfocado en sí mismo. En un lapso de unos tres años, los pacientes empezaron a sanar de forma inexplicable, los niveles de agresividad bajaron drásticamente y el pabellón terminó cerrándose por falta de internos.