Las Fallas de Valencia son una de las festividades más espectaculares, ruidosas y vibrantes de España, celebradas oficialmente del 1 al 19 de marzo en honor a San José.

Su origen se remonta a una antigua tradición de los carpinteros de la ciudad. En invierno, iluminaban sus talleres con lámparas rústicas colgadas de estructuras de madera llamadas parots. Con la llegada de la primavera y el alargamiento de los días, sacaban estos trastos a la calle y los quemaban junto a maderas viejas. Con el tiempo, esas piras evolucionaron hasta convertirse en los monumentos artísticos actuales.

Se plantan gigantescas esculturas de cartón piedra, madera y corcho en más de 350 cruces de calles de la ciudad. Están repletas de ninots (muñecos) que critican con ironía, humor y sátira la política, la sociedad y la actualidad mundial.

Del 1 al 19 de marzo, a las 14:00 horas, la Plaza del Ayuntamiento se convierte en el epicentro del sonido. No es un espectáculo visual de luces, sino un concierto terrestre de petardos y pólvora que ruge con un ritmo e intensidad capaces de hacer vibrar el suelo bajo tus pies.

La Plantà (15 de marzo) es la noche en la que los artistas falleros terminan de montar los monumentos a contrarreloj. A la mañana siguiente, todas deben estar listas para el veredicto del jurado.

La Ofrenda de Flores (17 y 18 de marzo) Miles de falleros y falleras desfilan vestidos con los espectaculares trajes tradicionales para tejer con flores un manto gigante de unos 15 metros de altura sobre una estructura de madera que recrea a la Virgen de los Desamparados.

La Nit del Foc (Noche del 18 de marzo) El cielo de Valencia se ilumina por completo con el castillo de fuegos artificiales más largo, masivo y espectacular de todas las fiestas.

La Cremà (19 de marzo) es cuando se queman las Fallas. A partir de las 20:00 las fallas y, entrada la noche, los monumentos grandes.

La UNESCO las consideró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2016.