Cidade de Deus (2002) es un suburbio de Río de Janeiro ()

Las favelas son los asentamientos informales, densamente poblados y de bajos ingresos que se extienden por las laderas de los cerros y las periferias de las grandes ciudades de Brasil, especialmente en Río de Janeiro y São Paulo.

La palabra proviene de una planta real: la Cnidoscolus quercifolius (llamada popularmente árbol de favela), un arbusto resistente, espinoso y con flores que crece en el desierto del noreste de Brasil (el sertão).

Tras el fin de la sangrienta Guerra de Canudos en el noreste de Brasil, miles de soldados supervivientes del ejército republicano regresaron a Río de Janeiro (que entonces era la capital del país). El gobierno les había prometido terrenos y viviendas a cambio de luchar, pero al llegar a la ciudad, la promesa se rompió y los militares fueron abandonados a su suerte.

Desamparados, los soldados y sus familias decidieron instalarse de forma improvisada en un cerro deshabitado cerca del puerto de Río, el Morro de la Providência. Como ese cerro les recordaba por su forma al cerro cubierto de plantas de favela donde habían combatido en Canudos, empezaron a llamarlo el “Cerro de la Favela”. Con el paso de las décadas, la palabra se universalizó para describir a cualquier asentamiento de chabolas construido sin planificación urbana.

El nacimiento masivo de favelas como la Cidade de Deus auténtica respondió a tres grandes fenómenos demográficos y políticos durante el siglo XX:

  • La abolición de la esclavitud (1888): Tras la firma de la Lei Áurea que prohibió la esclavitud, miles de exesclavos afrobrasileños se quedaron en la calle sin dinero, tierras ni empleo. Al ser expulsados del centro colonial de las ciudades, no tuvieron más opción que subir a los cerros (morros) a construir refugios precarios con madera y hojalata.

  • El éxodo rural (Años 50 y 60): Millones de campesinos pobres del noreste del país migraron hacia Río de Janeiro y São Paulo huyendo de las hambrunas y las sequías, buscando trabajo en las fábricas de la industrialización. Al no haber viviendas asequibles para ellos, las favelas crecieron de forma exponencial.

  • La erradicación y los guetos del gobierno (Los 60): Este es el contexto exacto que muestra el inicio de la película Cidade de Deus. Durante los años 60, los gobiernos militares consideraban las favelas de los cerros del centro de Río como focos de infecciones y “afeamientos” turísticos. Llevaron a cabo brutales políticas de desalojo forzoso, quemando los asentamientos y trasladando a miles de familias pobres a complejos de viviendas sociales construidos a toda prisa en la periferia extrema de la ciudad, creando involuntariamente el escenario perfecto de aislamiento y falta de servicios para el nacimiento de los carteles de la droga.

El gran valor de la divulgación sociológica sobre las favelas es entender que no son lugares sin ley; son lugares con una ley paralela.

  • Al ser comunidades ignoradas por el Estado durante décadas (sin hospitales, escuelas dignas, alcantarillado ni presencia de la policía civil regular), el vacío de poder fue ocupado a finales de los años 70 por el crimen organizado.

  • Los carteles de la cocaína y, más recientemente, las milicias parapoliciales corruptas, establecieron su propio orden feudal. Para ganarse la lealtad y el silencio de los vecinos frente a las violentas incursiones del ejército y del BOPE (como vimos en Tropa de Élite), los capos de la droga financiaban medicamentos, pagaban entierros, organizaban fiestas y resolvían las disputas vecinales con tribunales callejeros propios.

Tropa de Elite (J. Padilha, 2007)

Hoy en día, las favelas son ciudades dentro de las ciudades. Lejos de ser simples barriadas de cartón temporales, son estructuras consolidadas:

  • En Brasil viven cerca de 16 millones de personas en favelas (aproximadamente el 8% de la población total del país). Rocinha, en Río de Janeiro, y Solnascente, en Brasilia, son de las más grandes de América Latina.

  • Las casas actuales están construidas de ladrillo y hormigón de forma superpuesta unas sobre otras. Aunque persisten problemas graves de salubridad y violencia por el narcotráfico, las favelas son también inmensos motores culturales de Brasil, siendo la cuna del samba, las escuelas de carnaval, el funk carioca, el arte urbano y una economía interna multimillonaria basada en el comercio local.


El guion adapta la monumental novela homónima de 1997 escrita por el autor Paulo Lins. Lins creció y vivió en carne propia la violencia de Cidade de Deus durante los años 70 y 80. Estudió durante años los expedientes reales para ficcionalizar las historias de sus vecinos, criminales y policías reales.

José Eduardo Barreto Conceição, apodado originalmente “Zé Pequeno” (y más tarde “Zé Miúdo”). Las crónicas policiales de Río de Janeiro confirman que era un criminal de una crueldad inaudita que tomó el control del tráfico de drogas de la favela mediante ejecuciones masivas. Su guerra a muerte contra el distribuidor rival Mané Galinha (Manuel Machado Rocha) ocurrió fielmente y desangró el barrio entre 1979 y 1981.

Está inspirado libremente en las vivencias del fotógrafo y reportero gráfico brasileño Fotógrafo (cuyo trabajo ayudó a visibilizar los abusos policiales y las dinámicas internas de los carteles en la prensa de la época).

Las favelas

Basada en hechos reales, describe el mundo del crimen organizado en Cidade de Deus, un suburbio de Río de Janeiro, desde finales de los sesenta hasta principios de los ochenta, época durante la cual el tráfico de drogas y la violencia impusieron su ley en las favelas. A finales de los sesenta, Buscapé, un niño de 11 años tímido y sensible, observa a los niños duros de su barrio, sus robos, sus peleas, sus enfrentamientos diarios con la policía. Pero él sabe muy bien lo que quiere ser si consigue sobrevivir: fotógrafo. Dadinho, un niño de su edad que se traslada al barrio, sueña con ser el criminal más peligroso de Río de Janeiro y empieza su aprendizaje haciendo recados para los delincuentes locales. Admira a Cabeleira y su pandilla, que se dedican a atracar los camiones del gas. Un día Cabeleira le da a Dadinho la oportunidad de cometer su primer asesinato. (FILMAFFINITY)