Trumbo se inspiró directamente en un artículo que leyó sobre la visita del príncipe de Gales a un hospital militar en Canadá tras la Primera Guerra Mundial. Allí se encontraba un soldado británico de infantería que había perdido las extremidades y todos los sentidos. Al verlo, el príncipe se conmovió tanto que se inclinó y lo besó en la frente.
La película retrata con precisión médica lo que hoy se conoce en neurología como un estado de cautiverio extremo. El paciente está completamente consciente, pero es incapaz de comunicarse con el exterior.
El clímax de la película, donde Joe descubre que puede comunicarse con una enfermera golpeando su almohada con la cabeza usando el código morse, refleja los métodos reales de comunicación que algunos soldados mutilados de la Gran Guerra utilizaron para contactar con los médicos.