Escape from Alcatraz (D. Siegel, 1979) muestra
La icónica escena donde colocan cabezas falsas en las almohadas para burlar los recuentos nocturnos de los guardias ocurrió fielmente. Los presos reales fabricaron las cabezas utilizando una mezcla de jabón, papel higiénico y polvo de yeso raspado de las paredes, pintándolas con materiales del taller de arte y adhiriéndoles cabello humano real recolectado clandestinamente del suelo de la barbería de la prisión.
Los muros de hormigón que rodeaban las rejillas de ventilación de Alcatraz estaban profundamente erosionados debido a la humedad y la salinidad del mar. Los reclusos utilizaron cucharas y cortauñas afilados para raspar el cemento a diario, ocultando el daño construyendo rejillas falsas de cartón idénticas a las originales. Incluso fabricaron un taladro neumático primitivo utilizando el motor robado de una aspiradora.
El equipo de fuga robó y acumuló más de 50 chubasqueros y chubasqueros de goma de los almacenes de la prisión. Utilizando el calor emitido por las tuberías de vapor de los pasillos de servicio, lograron derretir y sellar los bordes para fabricar un flotador e infladores caseros utilizando un acordeón modificado.
El cuarto conspirador se llamaba Allen West. Lejos de acobardarse, tuvo un problema técnico: el cemento que rodeaba su rejilla se había endurecido y no logró abrir el boquete a tiempo. Cuando finalmente pudo salir al pasillo de servicio, Morris y los hermanos Anglin ya habían subido al tejado y se habían marchado de la isla, obligando a West a regresar a su cama.
El alcaide real de Alcatraz en junio de 1962 era Olin G. Blackwell, un hombre de un trato mucho más burocrático, humano y menos sádico que el de la pantalla.
El FBI cerró su investigación en diciembre de 1979 (el mismo año del estreno del filme) concluyendo que lo más probable es que los tres hombres murieran ahogados debido a hipotermia severa provocada por las gélidas corrientes de la bahía de San Francisco. Nunca se halló ningún cadáver en las costas, solo restos de sus flotadores y palas de madera flotando en el agua.
Los U.S. Marshals mantienen las órdenes de arresto activas de forma permanente. En los últimos años, las familias de los hermanos Anglin han presentado cartas manuscritas enviadas supuestamente por ellos décadas después y fotografías tomadas en Brasil en 1975 que indican que los prófugos lograron cruzar el mar con vida, burlar la seguridad biológica de las corrientes y establecerse bajo identidades falsas en Sudamérica. Programas científicos como MythBusters demostraron de forma física que era perfectamente viable alcanzar la orilla utilizando una balsa idéntica si se navegaba al ritmo exacto de las mareas nocturnas.