Germania, anno zero (R. Rossellini, 1948) trata sobre las condiciones de vida en el Berlín de posguerra (1945), tras haber perdido la Segunda Guerra Mundial.
Tras la rendición incondicional de Alemania en mayo de 1945 (PONER LA FOTO DEL REICHSTAG) los habitantes de Alemania vivieron una de las crisis humanitarias, sociales y morales más profundas de la historia moderna.
El territorio fue desarmado y dividido por las potencias aliadas (EE. UU., URSS, Reino Unido y Francia), y cerca de 70 millones de civiles se quedaron de la noche a la mañana sin leyes, policía ni moneda propia.
La vida de los supervivientes durante los primeros años de la postguerra —el llamado “Año Cero”— estuvo marcada por los siguientes factores:
La película no usó decorado. El rodaje se realizó sobre las calles del Berlín destruido.
El darwinismo social es una teoría sociológica y política de finales del siglo XIX que trata de aplicar las leyes de la selección natural de Charles Darwin (The Origin of Species) al comportamiento de las sociedades humanas, la economía y la política.
Su tesis central se resume en una frase acuñada por el filósofo Herbert Spencer:
“La supervivencia del más apto”
Sus defensores argumentaba que el éxito socioeconómico era prueba de superioridad biológica, y que la pobreza, la enfermedad y el fracaso eran signos de inferioridad.
En consecuencia, sostenían que el Estado no debía de ayudar a las clases populares para limitar su descendencia, y justificaron la colonización y el racismo de África y Asia (América ya había sido colonizada).
Adolf Hitler llevó el darwinismo social a su extremo más radical a través del programa Aktion T4, mediante el cual asesinaron sistemáticamente a cientos de miles de personas con discapacidades físicas, enfermedades mentales o dolencias crónicas por considerarlas Lebensunwertes Leben (“vidas indignas de ser vividas”) y un gasto inútil para la sociedad.
Más de la mitad de la población alemana (unos 40 millones de personas) se vio desplazada. Entre 12 y 14 millones de personas de etnia alemana fueron expulsadas de forma forzosa de los territorios de Europa del Este (Polonia, Checoslovaquia, Hungría y Prusia Oriental) y obligadas a marchar hacia la Alemania ocupada. Esta migración a pie y en trenes de carga, bajo condiciones climáticas extremas y sin alimentos, provocó la muerte de entre 500.000 y 2 millones de civiles debido a la desnutrición, el frío y la violencia en los caminos.
Las raciones oficiales de comida asignadas por los mandos militares eran críticamente bajas, cayendo a veces por debajo de las 1000 calorías diarias por persona.
-
El sistema de transporte de alimentos estaba destruido y enfermedades como la disentería azotaron gravemente a la población, cobrándose la vida de miles de niños.
-
Al perder el valor el marco alemán, surgió un floreciente mercado negro. El cigarrillo americano se convirtió en la moneda paralela oficial del país: con un paquete de tabaco se podían intercambiar valiosas joyas de plata o abrigos por un trozo de pan o patatas.
Con millones de soldados alemanes muertos o recluidos en campos de prisioneros aliados, las ciudades devastadas por los bombardeos —como Berlín, Hamburgo y Colonia— estaban cubiertas por millones de toneladas de escombros. El peso de la supervivencia y la reconstrucción recayó casi exclusivamente sobre las mujeres. Las llamadas Trümmerfrauen se dedicaron a limpiar las calles a mano, martilleando y apilando ladrillos reutilizables uno a uno para poder levantar de nuevo los espacios habitables.
A nivel psicológico, la población civil tuvo que enfrentarse de golpe a la realidad de los crímenes del régimen. Los Aliados obligaron a los ciudadanos a rellenar cuestionarios exhaustivos para determinar su grado de implicación con el partido nazi. En muchos casos, los civiles fueron obligados a realizar visitas guiadas a los campos de concentración liberados para que vieran con sus propios ojos el horror que el país había provocado.
Edmund, un niño de doce años, intenta sobrevivir a las duras condiciones de la postguerra alemana, especialmente en Berlín, una ciudad que ha quedado completamente derruida tras la Segunda Guerra Mundial.