Idi i smotri (Come and See) (E. Klímov, 1985) está ambientada en Bielorrusia de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
El título proviene del Apocalipsis en la βιβλία (Biblia) (Libro de las Revelaciones):
Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte
El guion fue coescrito por el autor bielorruso Ales Adamovich basándose en sus propias experiencias de la infancia como niño soldado y en testimonios reales de supervivientes.
Bielorrusia perdió entre el 25 y el 30% de sus habitantes (frente al 1% de Francia o Reino Unido).
Más allá de las bajas humanas, los ocupantes aplicaron una estrategia de tierra quemada donde destruyeron y quemaron por completo más de 9.000 aldeas y ciudades, 600 con el exterminio absoluto de sus habitantes.
En Europa Occidental (Francia, Países Bajos) los nazis seguían ciertas líneas de la convención de Ginebra. Pero la invasión de la Unión Soviética fue planificada ideológicamente como una guerra de exterminio político (anti-comunismo) y racial (eslavos).
El Generalplan Ost (Plan General del Este) era el documento secreto nazi que estipulaba que entre el 75% y el 80% de la población eslava de Europa Oriental debía ser exterminada o deportada a Siberia para abrir “espacio vital” (Lebensraum) a los colonos alemanes.
El alto mando militar alemán emitió órdenes explícitas que eliminaban cualquier castigo para los soldados que cometieran crímenes contra civiles en el Este. Cualquier sospecha de simpatía con la resistencia soviética (los partisanos) era justificación legal para borrar del mapa una aldea entera.
La crueldad sistemática mostrada en este frente estuvo a cargo de los Einsatzgruppen (escuadrones de la muerte) y de unidades especiales de las SS, siendo la más infame la 36.ª División de Granaderos de las SS, liderada por Oskar Dirlewanger.
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Esta unidad estaba compuesta deliberadamente por criminales convictos, violadores y pacientes de instituciones psiquiátricas liberados con el único fin de realizar tareas de contrainsurgencia y terror en la retaguardia soviética.
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Fueron los responsables directos de la quema de civiles en estructuras cerradas, utilizando la táctica de cerco y fuego para ahorrar munición pesada, tal y como se documenta rigurosamente en los archivos de la posguerra.
Las Schutzstaffel (SS) (“Escuadras de Protección”) fueron la organización paramilitar, policial, política y de seguridad más poderosa, temida y brutal de la Alemania nazi.
Comenzaron en 1925 como una pequeña guardia personal de corps para proteger a Adolf Hitler, bajo el mando de Heinrich Himmler se convirtieron en un gigantesco “Estado dentro del Estado” y fueron las principales responsables del Holocausto y de los peores crímenes de guerra de la historia.
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Allgemeine SS (SS Generales): Era la rama política y administrativa del grupo. Se encargaba de la difusión de la ideología racial nazi, la administración burocrática del cuerpo y el control de las instituciones del Estado. Sus miembros vestían el infame uniforme negro diseñado por la marca Hugo Boss para infundir estatus y terror psicológico.
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Waffen-SS (SS Armadas): brazo militar de combate. Luchaban en el frente de batalla junto al ejército regular alemán (la Wehrmacht), pero con una diferencia clave: las Waffen-SS no respondían ante los generales del ejército, sino directamente ante Himmler y Hitler. Eran consideradas tropas de élite fanatizadas y cometieron masacres brutales contra prisioneros y civiles, como la propia Brigada Dirlewanger que mencionamos antes.
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SS-Totenkopfverbände (Unidades de la Calavera): llevaban una calavera (Totenkopf) en sus gorras y eran las encargadas exclusivas de la organización, vigilancia y ejecución sistemática dentro de los campos de concentración y exterminio (como Auschwitz, Treblinka o Dachau).
Dentro de las SS operaban también los Einsatzgruppen: escuadrones móviles de ejecución que avanzaban justo detrás del ejército regular. Su única misión en los territorios ocupados de la Unión Soviética (como Bielorrusia) era reunir y fusilar masivamente a la población judía, comunistas, partisanos y civiles eslavos, utilizando los métodos de cerco e incendio sistemático de aldeas enteras que se exponen en la divulgación de la película.
En los Juicios de Núremberg de 1946 (Judgment at Nuremberg) después de la guerra, las SS fueron declaradas oficialmente una organización criminal en su totalidad debido a su implicación directa en los crímenes contra la humanidad.
Pérdidas demográficas: Mientras que países occidentales como Francia o el Reino Unido perdieron alrededor del 1% de su población total en la guerra, Bielorrusia perdió entre el 25% y el 30% de sus habitantes. Uno de cada tres bielorrusos murió en el conflicto.
El ejército nazi invadió Bielorrusia en
La campaña nazi en el Frente del Este era de tierra quemada, específicamente en Bielorrusia.
Cuando los partisanos soviéticos emboscaban a soldados alemanes, las unidades de las SS (como la temible brigada Dirlewanger) y sus colaboradores locales respondían con “represalias masivas”: llegaban a una aldea, encerraban a toda la población civil (ancianos, mujeres y niños) dentro del granero o la iglesia, bloqueaban las puertas, les prendían fuego vivos y ametrallaban a cualquiera que intentara escapar por las ventanas
El 22 de marzo tuvo lugar la masacre de Khayin, donde se asesinó de esta forma a 149 de sus 150 habitantes, 75 de los cuales eran niños. Solo Yuzif Kaminsky logró sobrevivir tras quedar inconsciente y despertar enterrado entre los escombros, para encontrar el cuerpo sin vida de su hijo.
Durante los años de ocupación, los nazis quemaron y destruyeron un total de 628 aldeas en Bielorrusia siguiendo exactamente este mismo método sistemático de exterminio, matando a más de 2 millones de personas en la región.
matanza sistemática de aldeas enteras
Película de encargo para celebrar el 40 aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Relata, a través de los ojos de un niño progresivamente endurecido por el sufrimiento, la matanza sistemática de los habitantes de las aldeas bielorrusas, más de 600, durante la guerra. (FILMAFFINITY)