La Guerra del Agua de Cochabamba fue un conflicto social ocurrido en Bolivia entre enero y abril de 2000, uno de los episodios más estudiados de resistencia popular contra la privatización de servicios básicos en América Latina.
A finales de 1999, el gobierno boliviano de Hugo Banzer, bajo presión de organismos como el Banco Mundial, privatizó el sistema de agua potable y saneamiento de Cochabamba. La concesión se otorgó a Aguas del Tunari, un consorcio internacional liderado por la empresa estadounidense Bechtel (junto con capital español e italiano), mediante la Ley 2029 de Servicios de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario.
-
Aumentos tarifarios drásticos: las tarifas del agua subieron entre un 100% y un 200% para muchas familias, en un contexto de salarios muy bajos.
-
Concesión de derechos sobre el agua: la ley otorgaba a la empresa control incluso sobre pozos comunitarios y sistemas de riego tradicionales que la gente ya usaba, lo que afectó especialmente a campesinos y regantes.
-
Falta de consulta previa a la población.
Se formó la Coordinadora de Defensa del Agua y de la Vida, liderada por figuras como Óscar Olivera, que unió a regantes, fabriles, vecinos y estudiantes. Hubo varias oleadas de protestas:
- Enero de 2000: primeros bloqueos y paros que lograron una tregua con el gobierno.
- Febrero de 2000: represión violenta de una marcha, con más de cien heridos.
- Abril de 2000: la fase más intensa, con un paro cívico general, bloqueos masivos y un estado de sitio decretado por el gobierno. Murió el joven Víctor Hugo Daza, de 17 años, alcanzado por un disparo durante los enfrentamientos.
Ante la magnitud de las protestas, el gobierno rescindió el contrato con Aguas del Tunari y derogó la Ley 2029. La empresa demandó al Estado boliviano ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial, aunque el caso se resolvió sin indemnización tras una fuerte presión internacional.
Este episodio se convirtió en un símbolo global de la lucha contra la privatización del agua y en un referente para movimientos similares en otros países.
También fue clave en el ascenso político de dirigentes sociales bolivianos y contribuyó al clima de movilización que años después llevó a Evo Morales a la presidencia.