Valkyrie (B. Singer, 2008) narra el complot del 20 de julio de 1944 para asesinar a Hitler.
El Coronel Claus von Stauffenberg ()

Perdió el ojo izquierdo, la mano derecha y dos dedos de la mano izquierda en Túnez.
Stauffenberg viajó en avión, entró a la Wolfsschanze (La Guarida del Lobo), armó solo una de las dos bombas porque fue interrumpido, colocó el maletín, huyó con una excusa, escuchó la explosión y activó el plan en Berlín.
Hitler se salvó porque la reunión se cambió a una cabaña de madera con ventanas abiertas (que liberó la presión de la onda expansiva) y porque el coronel Heinz Brandt tropezó con el maletín de Stauffenberg y lo movió detrás de una de las gruesas y macizas patas de roble de la mesa, que sirvió de protección.
Cuando llegó la noticia confirmada de que Hitler estaba vivo, varios oficiales que inicialmente apoyaban el golpe cambiaron de bando para salvar el pellejo, arrestaron a Stauffenberg y sus aliados en los pasillos a punta de pistola y los fusilaron esa misma madrugada en el patio interior bajo la luz de los faros de los camiones militares
El gobierno alemán permitió filmar en el Bendlerblock real: el patio donde Stauffenberg fue ejecutado.
El actor Philipp von Schulthess, que interpreta a uno de los ayudantes en la película, es el nieto real en la vida real de Claus von Stauffenberg
Se entrenó dolorosamente para aprender a vestirse, escribir y armar explosivos con solo tres dedos en su mano restante, tal como muestra el filme.
Gravemente herido en combate, el Coronel Claus von Stauffenberg (Cruise), un aristócrata alemán, regresa de África y, tras unirse a la resistencia alemana, se convierte en el cerebro de la Operación Valkiria, cuyo objetivo era derrocar el régimen nazi y acabar con la guerra eliminando previamente a Hitler. El atentado, que fracasó por diversas circunstancias, consistió en la colocación de una bomba en el búnker del Fhürer (1944). El plan preveía además la creación de un gobierno en la sombra que se haría cargo de Alemania tras la muerte del dictador.
Stauffenberg y la mayoría de los generales conspiradores eran aristócratas ultraconservadores y nacionalistas
Al principio apoyaron con la expansión militar de Hitler y las invasiones de Polonia y Rusia.
Su decisión de matarlo en 1944 nació del pragmatismo militar al ver que Hitler estaba perdiendo la guerra en todos los frentes y que su locura terminaría por destruir a Alemania por completo.
Su plan real era derrocar a Hitler, instaurar una dictadura militar temporal y negociar una paz separada con los Aliados occidentales (EE. UU. y Reino Unido) para unirse a ellos en una guerra conjunta contra la Unión Soviética de Stalin.
La Operación Valquiria no fue inventada por los conspiradores. Era un plan de contingencia ultra secreto, redactado y aprobado de forma oficial por el propio gobierno nazi. Su objetivo era proteger al régimen en caso de una catástrofe interna en suelo alemán:
- Si los millones de trabajadores extranjeros forzados que había en Alemania se rebelaban.
- Si las ciudades sufrían un colapso total debido a los bombardeos aliados.
- Si se producía un levantamiento civil o un intento de golpe de Estado comunista.
Ante cualquiera de estas emergencias, la orden activa de Valquiria movilizaba al Ejército de Reserva (un cuerpo masivo de cientos de miles de soldados desplegados por toda Alemania que aún no habían sido enviados al frente). Estos soldados tenían la misión de tomar las calles, asegurar los ministerios, los centros de comunicación, detener a los alborotadores y proteger el gobierno nazi.
La brillante idea de Claus von Stauffenberg y sus aliados (como el general Henning von Tresckow) fue reescribir las directrices secretas de ese plan oficial.
Aprovechando su cargo burocrático dentro del Ejército de Reserva, Stauffenberg modificó los textos de las órdenes de despliegue. Introdujo cláusulas ocultas que decían que, en caso de “disturbios internos” o de que un grupo de radicales del propio partido nazi intentara dar un golpe (una mentira para justificar la muerte de Hitler), el Ejército de Reserva debía desplegarse de inmediato para arrestar a los líderes de las SS, a la Gestapo y a los jerarcas nazis de los ministerios, bajo el pretexto de estar “protegiendo” al Estado.
Para que las modificaciones de Stauffenberg fueran legales y ningún general del país dudara en obedecerlas cuando llegara el momento del caos, el documento requería obligatoriamente la firma de aprobación del puño y letra de Adolf Hitler.
Hitler firmó esas autorizaciones en sus oficinas burocráticas normales de Berlín en 1943, sin que el coronel Stauffenberg estuviera físicamente presente.