Zulu (C. Endfield, 1964) detalla la Batalla de Rorke’s Drift (1879) durante la Guerra Anglo-Zulú, donde un minúsculo contingente de unos 140 soldados británicos defendió un puesto de suministro frente al asalto de 4.000 guerreros zulúes.

Para las escenas masivas, se contrató a más de 700 ciudadanos zulúes reales de las tribus locales, y el papel del rey Cetshwayo fue interpretado por Mangosuthu Buthelezi, quien era el tataranieto real en la vida real del propio rey zulú de 1879.

The Zulus

A finales de la década de 1870, los británicos querían unificar sus colonias en Sudáfrica bajo una federación blanca. El próspero e independiente Reino Zulú era visto como un obstáculo y una amenaza imaginaria.

El Alto Comisionado británico, Sir Bartle Frere, comenzó una agresiva campaña de propaganda tachando a Cetshwayo de “monstruo sediento de sangre” para justificar una intervención.

El rey Cetshwayo hizo todo lo posible por mantener la paz. Ordenó explícitamente a sus ejércitos retirarse detrás de las fronteras para evitar cualquier provocación. Sin embargo, en diciembre de 1878, los británicos le enviaron un ultimátum imposible de cumplir que exigía el desarme total de sus guerreros en 30 días. Al expirar el plazo, el ejército imperial británico invadió Zululandia en enero de 1879.

El 22 de enero de 1879, mientras una pequeña facción combatía en Rorke’s Drift, el grueso de su ejército ejecutó una obra maestra táctica en la Batalla de Isandhlwana. Usando la formación de los “Cuernos del Búfalo”, 20.000 guerreros zulúes armados con lanzas aniquilaron por completo a una columna británica equipada con fusiles modernos y artillería, matando a más de 1.300 soldados occidentales. Fue la peor derrota del ejército británico contra un ejército nativo.

Pero la superioridad tecnológica e industrial británica terminó imponiéndose. Pocos meses después, en julio de 1879, los británicos arrasaron la capital real, Ulundi. Cetshwayo fue capturado en agosto, depuesto de su cargo y enviado al exilio en Ciudad del Cabo.

El carácter diplomático de Cetshwayo no se apagó. En 1882, el gobierno británico le permitió viajar a Londres para defender su causa.

Su visita fue una sensación en la Inglaterra victoriana. Aunque vestía ropas occidentales hechas a medida, mantenía con orgullo su isicoco (el anillo de pelo y cera tradicional en la cabeza que marcaba su estatus de guerrero casado).

Consiguió una audiencia privada con la Reina Victoria y el Primer Ministro William Gladstone. La reina quedó tan impresionada por su dignidad y educación que mandó pintar su retrato oficial y ordenó su restitución parcial en el trono.

Regresó a Sudáfrica en 1883, pero el Imperio Británico ya había dividido intencionadamente el territorio zulú en 13 pequeños cacicazgos dominados por rivales. Esto provocó una cruenta guerra civil interna. Debilitado y refugiado en la localidad de Eshowe, Cetshwayo falleció repentinamente el 8 de febrero de 1884 a los 58 años.

Aunque la causa oficial apuntó a un ataque cardíaco, la población zulú siempre mantuvo la firme sospecha de que había sido envenenado por espías británicos o jefes rivales facciosos.

Con su muerte, la independencia de la gran nación zulú llegó a su fin definitivo.

Los zulúes eran un ejército formidable, altamente disciplinado, con tácticas militares brillantes y una dignidad imponente.

El rey Cetshwayo kaMpande (1826–1884) fue el último gran monarca absoluto e independiente del Reino Zulú. Sobrino del legendario fundador del imperio, Shaka Zulú, Cetshwayo pasó a la historia universal por ser el estratega que plantó cara al todopoderoso Imperio Británico y le infligió una de las derrotas coloniales más humillantes de su historia.

Cetshwayo era el hijo mayor del rey Mpande. Tras una sangrienta guerra civil en 1856 donde derrotó y ejecutó a su propio hermano por la línea de sucesión, se convirtió en el gobernante de facto de la nación, aunque no fue coronado oficialmente como rey hasta la muerte de su padre en 1872.

  • La restauración de Shaka: Al asumir el trono, Cetshwayo revivió las estrictas reformas de su tío Shaka. Reorganizó el sistema de regimientos por edades (impis) y prohibió por ley que los hombres jóvenes se casaran hasta haber servido con honores en el ejército.

  • Gobernante imponente: Los registros británicos lo describían como un hombre de presencia colosal, midiendo casi dos metros de altura y con una gran agudeza intelectual y política.

Henry Hook era un soldado modelo, profundamente religioso, abstemio y de una conducta intachable. Durante el asalto al hospital, defendió heroicamente su posición habitación por habitación en un brutal combate cuerpo a cuerpo mientras rescataba a los enfermos de las llamas, lo que le valió ganar la Cruz Victoria (la máxima condecoración militar británica)

El regimiento involucrado (el 24.º Regimiento de Infantería) no era un regimiento mayoritariamente galés en ese año de 1879, sino que estaba compuesto principalmente por soldados reclutados de los barrios ingleses (no cantaron Men of Harlech).

Los zulúes no se retiraron por cortesía ni rindieron honores a sus enemigos. Se marcharon sencillamente porque estaban exhaustos tras 15 horas continuas de combate, con sus líneas de suministro cortadas y ante el aviso de que un masivo ejército de refresco británico se aproximaba a la zona.

Tras la retirada de la masa de guerreros, los soldados británicos salieron al campo y remataron sistemáticamente con sus bayonetas a los cientos de guerreros zulúes que habían quedado heridos o agonizantes en el suelo.

Sudáfrica, 1879. Un centenar de soldados ingleses esperan el ataque de 4.000 guerreros zulúes. Tienen órdenes de resistir en su puesto y, a pesar de la aplastante superioridad numérica del enemigo (40 a 1), están dispuestos a luchar hasta el final. (FILMAFFINITY)