Бронено́сец «Потёмкин» (Battleship Potemkin) (S. Eisenstein, 1925) narra el motín del Acorazado Potemkin (junio de 1905), en pleno colapso del Imperio Ruso debido a las humillantes derrotas en la guerra ruso-japonesa y a la oleada de huelgas revolucionarias que asfixiaban al país.

El 27 de junio de 1905, mientras el acorazado realizaba maniobras de tiro en el Mar Negro, los cocineros del barco alertaron de que la carne traída de tierra para preparar el almuerzo (el tradicional caldo borscht) estaba podrida y cubierta de gusanos.

El doctor Smirnov, médico de a bordo, revisó la carne y dictaminó eran simplemente “larvas de mosca inocuas” y que bastaba con lavar la carne con agua salada antes de cocinarla.

Los marineros se negaron a comer el caldo. El segundo al mando, el comandante Ipolat Giliarovsky, amenazó con fusilar en la cubierta a cualquiera que mantuviera la protesta.

El comandante Giliarovsky sacó su arma y le disparó a quemarropa al marinero Grigori Vakulinchuk, quien se había convertido en el portavoz de las quejas.

La tripulación estalló en furia. Liderados por el contramaestre Afanasy Matusenko, los asaltaron la armería del barco, tomaron los fusiles y masacraron a los oficiales.

Ejecutaron al capitán, al médico y a otros cinco oficiales, arrojando sus cuerpos por la borda. El resto de los mandos intermedios fueron encerrados en los camarotes. Tomaron el control total del acorazado, izaron la bandera roja de la revolución y crearon un “Comité del Pueblo” para dirigir la nave.

El Potemkin navegó hacia el puerto de Odesa, una ciudad ucraniana que ya se encontraba sumida en violentas huelgas civiles. Los marineros bajaron a tierra el cuerpo del asesinado Vakulinchuk para realizarle un funeral público, convirtiéndolo en un mártir revolucionario.

Las tropas del Zar Nicolás II (Anastasia) cercaron los muelles de Odesa y abrieron fuego contra la masa de obreros y huelguistas, provocando la muerte de unas 2.000 personas en la ciudad

Desde el mar, los marineros del Potemkin intentaron responder disparando los cañones gigantes del acorazado hacia el teatro y el cuartel militar de Odesa, pero debido a la mala puntería y a la falta de oficiales experimentados, los proyectiles solo causaron daños menores en edificios civiles.

El Zar ordenó a toda la Flota del Mar Negro dar caza y hundir al Potemkin. El 30 de junio, tres barcos de guerra interceptaron al acorazado rebelde. Los tripulantes del Potemkin decidieron avanzar en línea recta hacia ellos sin disparar. Los marineros de los barcos imperiales, solidarizándose en secreto con los amotinados, se negaron a abrir fuego contra sus hermanos. El Potemkin logró cruzar la línea enemiga ileso, pero se quedó completamente solo, sin carbón, agua potable ni alimentos.

El 8 de julio de 1905 navegó hacia el puerto de Constanța, en Rumanía. Los marineros negociaron su rendición con el gobierno rumano a cambio de asilo político para evitar ser ejecutados en Rusia. El líder Matusenko ordenó abrir las válvulas de fondo del barco para inundar el acorazado y hundirlo en el puerto para que el Zar no pudiera recuperarlo.

La mayoría de los 600 marineros se quedaron a vivir en el exilio en Rumanía trabajando como campesinos o artesanos. El líder del motín, Afanasy Matusenko, vivió un tiempo en Suiza donde llegó a reunirse en persona con Vladímir Lenin (Lenin (G.P. Goldstein, 1920)) para debatir sobre la revolución.

En 1907 regresó a Rusia con una identidad falsa para continuar la lucha clandestina; fue traicionado, capturado por la policía zarista y ejecutado en la horca.

El ejército ruso reflotó el acorazado pocos meses después del hundimiento, le cambió el nombre a Panteleimon y lo mantuvo en servicio hasta su desguace en 1923.