Иван Грозный (S. Eisenstein, 1944)
En 1941 Stalin encargó a Eisenstein una superproducción sobre Iván el Terrible, un monarca autoritario que unificó los principados feudales rusos combatiendo a los boyardos, para justificar sus propias purgas y tiranía.
Iván IV “El Temible” (1530–1584) fue el primer zar de toda Rusia. Tenía una mente brillante, culta y un estratega político excepcional, pero también un gobernante devorado por una paranoia clínica destructiva y por ataques de ira descontrolados que cambiaron la historia de su país para siempre
Su padre falleció cuando tenía 3 años y su madre (regente Elena Glínskaya) murió envenenada cuando él tenía 8. Iván y su hermano menor fueron ignorados y humillados por los boyardos (aristocracia), que saqueaban el tesoro real y gobernaban con violencia.
A los 16 años se coronó a sí mismo como el primer Zar de toda Rusia (derivado del latín Caesar), afirmando que su poder venía directamente de Dios.
Sus primeros años de gobierno autónomo fueron asombrosamente prósperos y revolucionarios:
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Introdujo la primera imprenta en Rusia para difundir el conocimiento.
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Unificó las leyes del país redactando un código legal coherente y creó los primeros tribunales públicos contra la corrupción de la nobleza.
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Creó los Streltsí, el primer ejército profesional permanente de la historia rusa.
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Conquistó militarmente los canatos de Kazán y Astracán, arrebatándoselos a los herederos de los mongoles y expandiendo el territorio de Rusia hasta el mar Caspio y los montes Urales. Para celebrar la victoria de Kazán, mandó construir la mítica Catedral de San Basilio en Moscú
Todo el orden y la estabilidad de Iván se vinieron abajo en 1560, cuando falleció Anastasia Románovna, su esposa. Estaba convencido de que los boyardos la habían envenenado en secreto para debilitarlo (análisis forenses modernos de los restos confirmaron que su cuerpo contenía niveles letales de mercurio).
El zar dividió a Rusia en el territorio común y la Opríchnina, una vasta zona de tierras ricas que confiscó por la fuerza a los nobles para controlarlas él directamente.
Para protegerse, creó a los Opríchniki: la primera policía secreta oficial de Rusia. Eran miles de jinetes vestidos completamente de negro que montaban caballos oscuros. Llevaban amarradas a sus sillas de montar una cabeza de perro disecada (para simbolizar que olfateaban a los traidores) y una escoba (para barrer la traición de la patria). Tenían licencia absoluta para violar, saquear y torturar a cualquiera que el zar considerara sospechoso.
La cumbre del terror de los Opríchniki ocurrió en la próspera ciudad comercial de Nóvgorod. Iván, cegado por falsos rumores de que la ciudad planeaba traicionarlo para aliarse con Lituania, marchó con sus jinetes negros y cercó la localidad.
Durante cinco semanas consecutivas, las tropas imperiales torturaron y ejecutaron de a los habitantes. Los historiadores calculan que asesinaron a entre 15.000 y 60.000 civiles inocentes, vaciando y destruyendo la ciudad por completo.
El evento más oscuro y devastador de su vida íntima ocurrió en 1581. En un ataque de ira descontrolado en los pasillos del palacio, Iván agredió físicamente a su nuera embarazada (la esposa de su hijo mayor y heredero, el zarévich Iván Ivánovich) por considerar que vestía ropas indecorosas, provocándole un aborto espontáneo.
Al enterarse, el joven príncipe corrió a enfrentarse a su padre en una violenta discusión. Fuera de sí por la furia y la paranoia, el zar levantó su pesado bastón real con punta de hierro y le asestó un golpe brutal directamente en la sien a su propio hijo. El príncipe cayó al suelo sangrando en abundancia y falleció tres días después.
- Los testimonios de la época describen que los boyardos dejaban a los niños reales pasando hambre y vistiendo ropas rotas de mendigos, pero cuando venían embajadores extranjeros, los obligaban a vestirse con oro y sentarse en el trono para fingir un orden que no existía. Esta infancia de abusos sembró en Iván un odio patológico y una desconfianza eterna hacia la nobleza