La promulgación de la Constitución de 1812 (1912)
Serenos, alegres, / valientes y osados, / cantemos, soldados, / el himno a la lid. De nuestros acentos / el orbe se admire / y en nosotros mire / los hijos del Cid
Soldados la patria, / nos llama a la lid. / Juremos por ella, / vencer o morir
Blandamos el hierro / que el tímido esclavo / del fuerte, del bravo / la faz no osa a ver; / sus huestes cual humo / veréis disipadas, / y a nuestras espadas / fugaces correr. Soldados la patria (etc.)
El mundo vio nunca / más noble osadía / Ni vio nunca un día / más grande en valor, / que aquel que inflamados / nos vimos del fuego / que excitara en Riego / de Patria el amor.
Soldados la patria […]
Su voz fue seguida, / su voz fue escuchada, / tuvimos en nada / soldados, morir; / Y osados quisimos / romper la cadena / que de afrenta llena / del bravo el vivir.
Soldados la patria (etc.)
Rompímosla, amigos, / que el vil que la lleva / insano se atreva / su frente mostrar. / Nosotros ya libres / en hombres tornados / sabremos, soldados, / su audacia humillar.
Soldados la patria (etc.)
Al arma ya tocan, / las armas tan solo / el crimen, el dolo / sabrán abatir. / Que tiemblen, que tiemblen, / que tiemble el malvado / al ver del soldado / la lanza esgrimir.
Soldados la patria (etc.)
La trompa guerrera / sus ecos da al viento / horror al sediento, / ya ruge el cañón; / y a Marte sañudo / la audacia provoca, / y el genio invoca / de nuestra nación.
Soldados la patria (etc.)
Se muestran, volemos, / volemos, soldados: / ¿los veis aterrados / su frente bajar? / Volemos, que el libre / por siempre ha sabido / del siervo vendido / la audacia humillar.
Soldados la patria (etc.)