Entre septiembre de 1969 y enero de 1970, un joven Silvio Rodríguez (de 22 años) se embarcó como trabajador en el “Playa Girón”, un barco de la Flota Cubana de Pesca.
Durante los 125 días que duró la dura travesía por el océano Atlántico y las costas africanas, Silvio estuvo desconectado del mundo y compuso en su pequeño camarote la asombrosa cantidad de 62 canciones, muchas de las cuales se volverían históricas (incluyendo Ojalá).
La canción está dedicada de forma directa a sus rudos compañeros de viaje: los pescadores. Hombres de orígenes humildes, curtidos por el mar, a quienes define poéticamente como “hombres de poca niñez… hombres negros y rojos y azules, los hombres que pueblan el Playa Girón”.