El pueblo se alzó en armas para derrocar las políticas absolutistas y represivas del rey Carlos X de Borbón, quien pretendía suprimir la libertad de prensa y disolver la cámara de diputados. La revolución triunfó, forzando la abdicación del monarca e instaurando una monarquía constitucional bajo el reinado de Luis Felipe I de Orleans.
Aparece la alegoría de la Libertad (llamada “Marianne”), que sostiene la bandera tricolor francesa, que había sido prohibida durante la Restauración borbónica.
En su mano izquierda empuña un fusil con bayoneta.
En su cabeza luce el gorro frigio, el milenario símbolo de la emancipación de los esclavos adoptado por los revolucionarios franceses.
La revolución logró unificar a estratos sociales que habitualmente vivían completamente divididos en el París del siglo XIX, marchando todos codo con codo bajo la misma bandera
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El burgués: A la izquierda de la Libertad, un hombre viste un elegante traje negro, chaleco, corbata y un sombrero de copa alta, empuñando una escopeta de caza. Tradicionalmente se ha creído que es un autorretrato del propio Delacroix, aunque los historiadores no se ponen de acuerdo.
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El proletario: Justo al lado del burgués avanza un trabajador manual o artesano vistiendo una blusa de trabajo, un pañuelo en la cabeza y empuñando un sable de caballería.
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El niño de las pistolas: A la derecha destaca un joven de la calle blandiendo dos pistolas. Este personaje de los suburbios parisinos inspiró directamente al escritor Victor Hugo para crear el legendario personaje de Gavroche en su novela histórica Los Miserables.
No es una diosa distante o estática; aparece como una mujer vigorosa, del pueblo, con el torso parcialmente descubierto y los pies descalzos, avanzando decidida sobre una barricada de cadáveres.