La escena no representa un día exacto en la historia, sino que sintetiza la asfixiante atmósfera de conflicto de la revolución industrial en Cataluña.

Casas se inspiró en los violentos disturbios y detenciones masivas de anarquistas que siguieron al atentado de la procesión del Corpus en la calle Canvis Nous (1896), que desembocó en el trágico Proceso de Montjuïc.

En el lateral derecho, un miembro de la Guardia Civil a caballo acomete brutalmente contra la multitud huelguista. El escorzo del caballo y la figura altanera del jinete contrastan con la vulnerabilidad de un obrero caído en el suelo a punto de ser pisoteado

Este hueco representa a la perfección el pánico colectivo: es el vacío físico que deja la masa anónima de manifestantes al dispersarse y huir aterrorizada ante los sables de las fuerzas del orden.

Al fondo, envueltas en una neblina de polvo y humo grisáceo bajo un cielo rosado de atardecer, despuntan las chimeneas de las fábricas de los suburbios y el perfil de la basílica de Santa María del Mar, enmarcando el choque en el corazón proletario de Barcelona.