El cuadro fue un encargo del Senado de España en 1878.

La rendición de Granada sucedió el 2 de enero de 1492, por parte de Abu Abdallah (Boabdil), sultán de la dinastía nazari, ante los Reyes Católicos.

El 2 de enero de 1492 a las afueras de Granada, Boabdil, último sultán nazarí, entrega las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos.

Aparece a la izquierda el bando musulmán y a la derecha el cristiano, más numeroso.

Los Reyes Católicos aparecen montados a caballo aparecen a la misma altura (“Tanto monta”). Una comitiva de nobles, soldados y prelados sostienen estandartes reales, proyectando la fuerza y estabilidad del nuevo Estado unificado.

Entre ambos bandos se abre un sutil pasillo de tierra. El foco visual se concentra en el brazo extendido de Boabdil entregando las llaves y el gesto pausado de los reyes preparándose para recibirlas, uniendo simétricamente las dos mitades del cuadro.

Al fondo aparece la Alhambra y Sierra Nevada.

La obra inmortaliza los acontecimientos del 2 de enero de 1492 a las afueras de las murallas de la ciudad andaluza. El cuadro congela el momento exacto en que Boabdil (el último sultán de la dinastía nazarí) se dispone a hacer entrega de las llaves de la ciudad de Granada a los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón), poniendo fin a casi ocho siglos de presencia política musulmana en España.

En la ceremonia oficial a las afueras de la ciudad, Abdallah entregó formalmente las llaves de la Alhambra a los reyes cristianos. Cuenta la leyenda popular que, al abandonar la ciudad camino de su exilio, Boabdil se detuvo en una colina (hoy llamada El suspiro del moro) a mirar Granada por última vez y rompió a llorar, ante lo cual su madre, Aixa, le espetó la célebre frase:

“Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”.

Tras un asedio de casi diez años al Reino Nazarí de Granada, los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón) pactaron las Capitulaciones de Granada con el último sultán de la dinastía nazarí, Boabdil (Abu Abdallah).

puso fin a la Reconquista