Santiago Ramón y Cajal (1852–1934), médico e histólogo aragonés, es el científico más importante de la historia de España, reconocido mundialmente como el padre de la neurociencia moderna.

Ganó el Premio Nobel de Medicina en 1906 junto al italiano Camillo Golgi “en reconocimiento de su trabajo en la estructura del sistema nervioso”.

Utilizando y mejorando las técnicas de tinción microscópica de su rival, Cajal demostró la “Doctrina de la neurona”: una revolucionaria teoría de que el sistema nervioso no es una red difusa y continua, sino que está compuesto por células individuales e independientes (las neuronas) que se comunican entre sí mediante las sinapsis.

Dado que las tecnologías de la época no permitían fotografiar con nitidez el tejido cerebral bajo el microscopio óptico, él dibujaba a mano alzada las complejas ramificaciones neuronales de sus preparaciones histológicas.

Fue el primer presidente de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Biológicas (JAE), liderando el mayor proyecto de modernización científica del país a principios del siglo XX.

Esa misma institución (la JAE) fue el germen directo que dio origen al CSIC (del cual dependen hoy el Instituto de Oceanografía o sus propios centros sucesores, como el Centro de Neurociencias Cajal) (Instituto Español de Oceanografía (IEO) e Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC)).