
De acuerdo a El asno de oro de Apuleyo, Psique era una princesa mortal tan increíblemente hermosa que Venus, diosa del erotismo y la belleza envió a Cupido para que hiciera que se enamorase del hombre más feo del mundo. Cupido se clavó la fecha por error y se enamoró de ella.
Tras una serie de trágicas pruebas impuestas por Venus para separar a los amantes, Psique cae en un sueño mágico y mortal profundo tras abrir una caja prohibida del inframundo. La escultura de Canova inmortaliza el momento exacto en el que Cupido desciende del cielo, abraza a su amada y la despierta de la muerte con un beso.
El mito de Cupido y Psique es una de las historias de amor más bellas, complejas y con mayor carga filosófica de la antigüedad clásica. No es solo un romance; en griego antiguo, la palabra Psique (Ψυχή) significa “Alma”, por lo que el mito es en realidad una gran metáfora de los sufrimientos que debe atravesar el alma humana antes de alcanzar la inmortalidad junto al Amor Verdadero.
Psique era una princesa tan hermosa que los hombres dejaron de adorar los templos de Venus (Afrodita) para adorarla a ella. Furiosa, Venus envió a su hijo Cupido para castigarla. Sin embargo, al verla, Cupido se pinchó accidentalmente con una de sus propias flechas de oro y quedó locamente enamorado.
Sabiendo que su madre jamás aceptaría el romance, Cupido ideó un plan. Con la ayuda del viento Céfiro, transportó a Psique a un palacio flotante y mágico. Allí, Cupido la visitaba únicamente por las noches, en la más absoluta oscuridad, para ocultar su identidad. Le puso una sola condición:
“Puedes tenerlo todo, pero jamás debes intentar ver mi rostro. El día que me veas, me perderás para siempre”.
Psique era inmensamente feliz, amada por un dios cuya voz y ternura la cautivaban.
La tragedia comenzó cuando las envidiosas hermanas de Psique la visitaron. Al saber que nunca había visto a su marido, la llenaron de dudas e inseguridades, convenciéndola de que su esposo era en realidad un monstruo horrible que planeaba devorarla.
Presa del pánico y la curiosidad, una noche Psique esperó a que Cupido se durmiera. Encendió una lámpara de aceite y tomó una daga dispuesto a matarlo si era necesario. Al levantar la lámpara, la luz reveló al ser más hermoso del mundo: el dios del Amor, con alas de plumas blancas y cabellos de oro.
Conmocionada por la belleza, las manos de Psique temblaron y una gota de aceite hirviendo de la lámpara cayó directamente sobre el hombro de Cupido. El dios se despertó sobresaltado por el dolor y, al ver la traición y la falta de confianza de su amada, extendió sus alas y voló hacia el cielo diciendo una frase desgarradora: “El Amor no puede vivir sin confianza”.
Desolada, Psique recorrió el mundo buscando a su esposo, hasta que tuvo que humillarse ante la mismísima Venus. La diosa, celosa y vengativa, sometió al “Alma” a cuatro pruebas extremas y aparentemente imposibles:
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Separar una montaña de granos: Debía clasificar en una sola noche miles de semillas de trigo, cebada y amapola mezcladas. Un ejército de hormigas compadecidas la ayudó.
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El vellocino de oro: Debía conseguir la lana de unas ovejas salvajes y violentas. Una caña del río le aconsejó esperar a que las ovejas durmieran para recoger la lana enganchada en las zarzas.
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El agua del río Estigia: Debía llenar una vasija de cristal con el agua de una cascada letal protegida por dragones. El águila de Júpiter voló y le llenó el frasco.
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La caja de Proserpina (El viaje al Inframundo): Venus le ordenó bajar al reino de los muertos (el Hades) y pedirle a la reina Proserpina un poco de su belleza divina en una caja. Psique lo logró, pero al regresar a la superficie, la curiosidad la venció de nuevo. Creyendo que si usaba un poco de esa belleza recuperaría a Cupido, abrió la caja. En su interior no había belleza, sino un sueño mortal y cadavérico que la dejó petrificada en el suelo.
Al ver el sufrimiento de su amada, la herida del hombro de Cupido sanó. El dios escapó del palacio de su madre, voló hacia el cuerpo inerte de Psique y utilizó sus alas para retirar el sueño mortal de sus ojos.
Cupido llevó a Psique ante el dios supremo Júpiter para suplicar por su amor. Conmovido, Júpiter ordenó a Venus que detuviera su venganza y le entregó a Psique una copa de ambrosía (el alimento de los dioses). Al beberlo, Psique se convirtió en una diosa inmortal. Ambos se casaron formalmente en el Olimpo y de su unión nació una hija llamada Voluptas (Placer o Deleite).
la propia diosa Venus (Afrodita), muerta de celos, envió a su hijo Cupido (Eros) para que le disparara una flecha y la enamorara del hombre más feo del mundo. Sin embargo, Cupido se clavó la flecha a sí mismo por accidente y se enamoró perdidamente de ella.