El Protocolo de Gotemburgo (Gotemburgo, Suecia; 1999, 2005) adoptó un enfoque integrado multi-contaminante y multi-efecto, que limita los efectos ambientales (no solo las emisiones individuales), para reducir la acidificación, la eutrofización, y el ozono troposférico.

  • Acidificación
  • Ozono troposférico
  • Eutrofización
AcidificaciónOzono troposféricoEutrofización
- SO₂
- NOₓ
- NOₓ
- COV
- NH₃

El protocolo fue enmendado en 2012 para añadir:

  • Techos de emisión más estrictos: para el periodo 2020 en adelante, compromisos diferenciados según capacidades nacionales.

  • Inclusión de las partículas finas (PM2,5): por favorecer los gases precursores de la lluvia ácida (SO₂, NOₓ) y la acidificación (NH3), y por sus afecciones a la salud humana (unas 700.000 muertes en Europa) y el cambio climático (carbono negro: por absorción de radiación solar).

La Unión Europea ratificó el Convenio en 1981 (Decisión 81/462/CEE), el Protocolo de Gotemburgo en el 2003 (), y elaboró la Directiva 2001/81/CE, posteriormente derogada por la Directiva 2016/2284, que establece los límites máximos de emisión para los diferentes Estados Miembros.