La inspección ambiental es un instrumento fundamental de control y vigilancia para asegurar el cumplimiento de la normativa ambiental por parte de las instalaciones y actividades susceptibles de generar contaminación.

  • Tiene por objeto verificar que las actividades industriales cumplen con las condiciones establecidas en la Autorización Ambiental Integrada (AAI) y otras licencias ambientales, garantizando que los límites de emisiones y demás obligaciones ambientales se respeten durante la operación.

  • Se realiza mediante controles, mediciones y auditorías técnicas periódicas o extraordinarias que pueden ser programadas o sorpresivas, abarcando desde aspectos técnicos hasta requisitos administrativos y de gestión.

  • Corresponde a las autoridades ambientales competentes, principalmente las comunidades autónomas, aunque existen mecanismos de coordinación estatal para asegurar uniformidad y códigos de buenas prácticas.

  • Está tipificada como una actividad administrativa obligatoriedad, en la que se pueden imponer sanciones y medidas correctivas en caso de incumplimientos detectados.

  • Los planes de inspección se diseñan para ser proporcionados al riesgo ambiental, priorizando instalaciones con mayor potencial contaminante o con antecedentes de incumplimientos.

  • La inspección incluye la revisión de documentación, la toma de muestras y análisis, la comprobación de procesos, la entrevista con responsables y la vigilancia en campo.

  • La información obtenida debe ser transparente y susceptible de revisión por otros órganos y el público en determinados casos, conforme a los principios de acceso a la información ambiental del Convenio de Aarhus.

En España, la inspección ambiental está regulada en el Real Decreto Legislativo 1/2016 y en desarrollos reglamentarios específicos.