Los trabajos de restauración de la cubierta vegetal tienen como objetivo principal corregir el desequilibrio hidrológico originado por la degradación del suelo y la vegetación mediante la mejora, conservación y reimplantación de cubiertas arbóreas o de matorrales.

Los métodos incluyen una combinación de técnicas, entre las que destacan las siguientes:

  • Pasiva: no intervenir directamente, permitiendo la colonización espontánea de plantas. Depende de la capacidad natural del terreno para regenerarse. Puede ser insuficiente o demasiado lenta.

  • Activa: intervenciones directas sobre el terreno.

Las técnicas de restauración activa incluyen:

  • Repoblación hidrológico-forestal: plantación de especies adecuadas para proteger el suelo y regular el agua, con especies pioneras (pinos…) para facilitar la llegada de otras más exigentes (quejigos, alcornoques…)

  • Hidrosiembra: cobertura rápida del suelo con semillas mezcladas con agua y otros materiales para la germinación. Usada en pendientes y suelos desnudos

  • Ahoyado manual: cavidades en el suelo (agujeros, hoyos…) para plántulas en zonas de baja pendiente.

  • Creación de banquetas y microcuencas: obras de control de la escorrentía, retención del agua y favorecimiento de la plantación en terrenos inclinados.

  • Bioingeniería: colocación de materiales naturales (geotextiles, mantas orgánicas y fajinas) para la estabilización de taludes y la protección del suelo

  • Control de especies invasoras y sustitución por vegetación autóctona: restauración del equilibrio natural

  • Prácticas agronómicas complementarias: compostaje, acolchado y cultivos de cobertura… para conservar la humedad y mejorar el suelo en zonas cultivadas

Métodos complementarios incluyen la bioingeniería, el uso de geotextiles y las mantas orgánicas para la estabilización de taludes.

Trabajos de restauración de la cubierta vegetal. Fuente: ChatGPT