Atardece mientras leo. Acerco mi silla a la ventana para apreciar el ocaso. Observo que se han formado oscuras nubes bajas en el cielo.

Cae la noche. Aparece una finísima llovizna que rápidamente arrecia. Escucho la cadencia pausada de la lluvia: clop, clop, clop…

Dejo el libro y disfruto del paisaje. Permito que mi vaho repose sobre el vidrio. La luz del exterior revela ligeros cursos de agua sobre el suelo. Vuelve mojado el gato, se relame. Preparo café. Lo bebo despacio, notando el calor y el aroma de la taza.

Aún arrecia. Abro la ventana y me asomo. La lluvia aumenta su sonido. Percibo el frío, el aire despejado, las gotas que ahora caen sobre mi cara… Me siento feliz.

Sonrío a un animal que no comprende. Celebro seguir vivo. Escampa finalmente.