En sus inicios, el término en italiano (notturno) era música compuesta para ser tocada a la intemperie durante una fiesta nocturna (parecido a una serenata).

Solían ser piezas alegres interpretadas por pequeños conjuntos de cuerda o viento.

A principios del siglo XIX, el formato se convirtió en una pieza corta, típicamente para piano solista.

El creador del nocturno moderno fue el compositor irlandés John Field: una melodía bellísima y muy lírica en la mano derecha (que imita a una voz humana cantando) apoyada por acordes suaves y arpegiados en la mano izquierda.

Frédéric Chopin expandió la idea de Field. Escribió 21 nocturnos que son la cumbre absoluta del piano romántico, llenos de contrastes dramáticos, melancolía y un uso expresivo del tiempo (rubato).

  • Mano izquierda evocadora: Toca un patrón continuo y ondulante (como el latido de un corazón o el oleaje del mar de noche).

  • Mano derecha cantable: Lleva una melodía “cantabile” (en estilo de canto) dulce y nostálgica.

  • Contraste central: Muchos nocturnos tienen una sección intermedia más agitada o tormentosa (que imita una pesadilla o la inestabilidad de la noche) antes de regresar a la calma inicial.

Opus 9, No. 2 (en Mi bemol mayor)

Opus 20 (en Do sostenido menor)

Opus 48, No. 1 (en Do menor)