لاکپشتها پرواز میکنند» به انگلیسی میشود (Turtles Can Fly (B. Ghobadi, 2004)
El título es una metáfora sobre los refugiados: las tortugas son lentas y llevan su caparazón a cuestas. Los refugiados arrastran sus pertenencias y sus carpas. Afirmar que pueden volar representa el anhelo de evitar la miseria y las fronteras físicas. Algo que solo puede ocurrir a través de la imaginación o de su muerte.
El Kurdistán no es un Estado independiente, sino una vasta región geográfica y cultural de Oriente Medio habitada mayoritariamente por el pueblo kurdo.
La mayor nación sin Estado: Los kurdos son un grupo étnico de origen indoeuropeo con su propio idioma, cultura e historia. Se calcula que son cerca de 45 millones de personas, lo que los convierte en la minoría étnica sin país propio más grande del mundo.
Tras el colapso del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, los imperios occidentales (Francia y Reino Unido) prometieron a los kurdos un país independiente en el Tratado de Sèvres (1920), pero la traicionaron en el Tratado de Lausana (1923).
Las fronteras se dibujaron de forma artificial y el territorio del Kurdistán quedó despedazado y repartido entre cuatro países distintos:
- Turquía (Norte)
- Irán (Este)
- Irak (Sur)
- Siria (Oeste)
Durante todo el siglo XX, los kurdos sufrieron persecución en estos cuatro países. Les prohibieron hablar su idioma, vestir sus trajes tradicionales y confiscaron sus tierras en campañas forzosas de asimilación. En Irak, la persecución se convirtió en un genocipio sistemático bajo el mandato de Sadam Huseín.
La mayor parte de la población se encuentra al norte. La película sucede en el Sur.
Cuando Sadam Huseín asumió el poder absoluto en Irak en 1979, vio a la población kurda del norte como una amenaza interna y una “quinta columna” de traidores, especialmente durante la cruenta guerra entre Irak e Irán (1980-1988).
Puso a su primo, el militar Ali Hassan al-Majid, al frente de una operación de exterminio militar total entre febrero y septiembre de 1988: la [Campaña de Al-Anfal (Campaña de los Botines de Guerra)](1.3.1, 1.3.7).
El ejército iraquí asaltó las montañas del norte destruyendo de forma sistemática más de 4.000 aldeas kurdas. Borraron los pueblos del mapa con excavadoras y dinamita, envenenaron los pozos de agua y quemaron los cultivos agrícolas. Los civiles supervivientes fueron capturados en camiones militares y trasladados a campos de detención. Los hombres jóvenes y adolescentes en edad de combatir fueron separados de sus familias y ejecutados en masa en mitad del desierto mediante pelotones de fusilamiento, siendo enterrados en fosas comunes en el sur de Irak. Se calcula que la campaña de Al-Anfal provocó la desaparición y muerte de entre 100.000 y 182.000 civiles kurdos.
En la ciudad de Halabja aviones de la fuerza aérea iraquí sobrevolaron la localidad y arrojaron toneladas de armas químicas (gas mostaza y agentes nerviosos como el gas sarín y tabún el 16 de marzo de 1988. El ataque era contra pobación civil atrapada. Los gases asfixiaron y quemaron los pulmones y la piel de las personas en las calles y dentro de sus sótanos. Murieron más de 5.000 civiles en unas horas, la mayoría mujeres y niños.
Tras la Guerra del Golfo de 1991, los kurdos se levantaron en armas y lograron crear una zona de exclusión aérea protegida por la ONU en el norte de Irak. Sadam Huseín sembró la línea fronteriza con millones de minas antipersona para impedir movimientos clandestinos.
Las mutilaciones y alteraciones genéticas son el resultado de la descendencia de esas masacres y ataques químicos.
En el 2003 el ejército de los Estados Unidos de América invadió Iraq. Sadam Huseín fue capturado, derrocado, juzgado por crímenes contra la humanidad y ejecutado en la horca en el 2006. Su primo fue colgado en 2010 tras hallarle culpable del exterminio de Halabja.
La película muestra el miedo cerval de los kurdos a las armas químicas de Sadam Hussein (quien ya había gaseado y asesinado a miles de civiles kurdos en la Masacre de Halabja en 1988).
El trauma de la niña Agrin se debe a que soldados del ejército iraquí asaltaron su pueblo, masacraron a sus padres y la violaron sistemáticamente, siendo el bebé ciego el fruto de ese crimen de guerra real.
El escepticismo ante la “liberación”: Aunque los niños celebran inicialmente la llegada de los tanques estadounidenses porque significa la caída de Sadam, la película culmina con una profunda amargura. Los soldados norteamericanos pasan de largo repartiendo folletos de propaganda democrática que los niños analfabetos no pueden leer, dejando intactos el hambre, las mutilaciones, la orfandad y el lodo del campamento, demostrando que para las víctimas de la periferia global, los cambios geopolíticos solo significan cambiar un trauma por otro nuevo.
Ninguno de los niños de la película era actor.
Bahman Ghobadi viajó durante meses por los campamentos de refugiados del Kurdistán iraquí buscando a niños que vivieran de verdad en esas condiciones de miseria. Los nombres de los personajes son los nombres reales de los pequeños huérfanos.
El niño que interpreta a Henkov perdió sus dos brazos en la vida real debido a la explosión de una mina antipersona auténtica años antes del rodaje. Del mismo modo, el resto de los niños cojos, ciegos o con cicatrices profundas que aparecen recolectando explosivos eran víctimas reales de las campañas militares del régimen en la región.
Durante la guerra entre Irak e Irán (1980-1988) y las campañas de represión de Sadam Huseín contra el pueblo kurdo (como la tristemente célebre campaña de Anfal), la frontera se convirtió en uno de los campos de minas más densos del planeta. El drama de los niños recolectores de minas que muestra la película era una realidad cotidiana documentada por organizaciones de derechos humanos: los menores eran contratados de forma clandestina por su bajo peso (lo que disminuía las probabilidades de activar ciertos detonadores de presión) para limpiar los campos agrícolas a cambio de unos pocos centavos.
La trama se ambienta en las semanas previas a la invasión estadounidense de Irak en 2003. La acción transcurre en un campamento de refugiados kurdos en la frontera entre Irak y Turquía. El protagonista es un adolescente apodado “Satelite” (Soran Ebrahim), llamado así porque es el único en la región que sabe instalar antenas parabólicas obsoletas para que los ancianos del pueblo puedan captar noticias de la inminente guerra en los canales internacionales.
Los habitantes de un campo de refugiados el Kurdistán iraquí buscan desesperadamente una antena parabólica para poder estar informados del inminente ataque americano contra Irak. Los niños del campamento, liderados por un chico al que llaman “Satélite”, se dedican a la recogida y venta de minas antipersona. Nuevos refugiados llegan al lugar: un joven mutilado, su hermana y un niño pequeño. Satélite quedará prendado de la triste belleza de la joven.