Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Seita y Setsuko son hijos de un oficial de la marina japonesa que viven en Kobe. Un día, durante un bombardeo, no consiguen llegar a tiempo al búnker donde su madre los espera. Cuando después buscan a su madre, la encuentran malherida en la escuela, que ha sido convertida en un hospital de urgencia.
La película es una adaptación directa de la novela corta homónima de 1967 escrita por el autor japonés Akiyuki Nosaka.
El bombardeo de Kobe en 1945 fue uno de los episodios más devastadores de la campaña de “tierra quemada” aérea ejecutada por los Estados Unidos contra el Imperio de Japón.
La ciudad no fue destruida por explosivos convencionales, sino por una lluvia científica de fuego diseñada para aprovechar la arquitectura tradicional nipona.
Kobe era en 1945 la sexta ciudad más grande de Japón, con una población cercana al millón de habitantes. El alto mando estadounidense, liderado por el general Curtis LeMay, la seleccionó porque albergaba uno de los puertos comerciales y astilleros más importantes del país, donde se fabricaban submarinos, motores marinos y equipamiento de guerra para la Marina Imperial, y por la densidad de madera: Al igual que Tokio u Osaka, la inmensa mayoría de las casas residenciales de los obreros estaban construidas enteramente de madera, bambú y papel de arroz. Las calles eran estrechas y el sistema de bomberos local era críticamente deficiente, lo que la convertía en el objetivo perfecto para desatar incendios masivos involuntarios.
A diferencia de los ataques en Europa, en Japón se masificó el uso de las bombas incendiarias M69 de napalm. Estas armas no estallaban destrozando edificios con metralla; funcionaban como contenedores que se abrían en el aire soltando docenas de pequeños cilindros.
Al tocar el suelo o los tejados de las casas, un mecanismo de retardo disparaba una carga de napalm (The Terror Of War (‘Napalm Girl’) (1972)) gelatinoso pegajoso que se adhería a las superficies encendiéndose de inmediato.
El napalm generaba un calor brutal de casi 1.000 °C. Cuando miles de estas bombas caían juntas, los pequeños incendios individuales se fusionaban debido al viento marino, creando una “tormenta de fuego” (firestorm). Este fenómeno físico actúa como un tornado gigante que absorbe todo el oxígeno del aire, asfixiando a las personas incluso dentro de los refugios subterráneos y derritiendo el asfalto de las calles.
Aunque Kobe sufrió más de 20 ataques menores, su destrucción total se completó en dos fechas críticas de la primavera de 1945:
El ataque del 16 y 17 de marzo de 1945: Un contingente de más de 300 superfortalezas aéreas B-29 descargó miles de toneladas de incendiarias sobre las zonas residenciales. En solo unas horas, arrasaron más del 20% de la superficie urbana de la ciudad, matando a unas 8.841 personas y dejando a 650.000 ciudadanos sin hogar de la noche a la mañana. Este es el bombardeo exacto que sufre la familia de Seita y Setsuko al inicio de la película de Studio Ghibli.
El ataque definitivo del 5 de junio de 1945: Para terminar de quebrar la moral y la industria de la región, 530 bombarderos B-29 regresaron y arrojaron otras 3.000 toneladas de bombas incendiarias. Esta segunda incursión masiva calcinó otros 10 kilómetros cuadrados de la ciudad, provocando que al final de la guerra más del 51% de toda la superficie urbanizada de Kobe fuera reducida a cenizas negras.
La campaña aérea sobre Kobe dejó un saldo total estimado de más de 17.000 civiles muertos y más de medio millón de desplazados sin techo. La gran tragedia de estos bombardeos (al igual que la devastadora Operación Meetinghouse que destruyó Tokio matando a 100.000 personas en una sola noche) es que fueron eclipsados históricamente en los libros de texto occidentales debido a que, apenas dos meses después, en agosto de 1945, se lanzaron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (Mushroom Cloud Over Nagasaki (1945))
Sin embargo, en términos de sufrimiento civil e indefensión, la lluvia de napalm sobre Kobe representa una de las páginas más oscuras e implacables de la guerra total moderna.
Kobe sufrió la tasa de mortalidad de civiles por kilómetro cuadrado más severa de todas las ciudades bombardeadas en Japón. La altísima densidad de población, encajonada de forma estrecha entre las montañas Maya y el mar, impidió que las familias tuvieran vías de escape efectivas cuando la tormenta de fuego cerró los caminos.
Durante la primavera de 1945, barrios enteros de madera colindantes al puerto y al centro comercial de Motomachi fueron borrados del mapa. Sin embargo, un edificio sobrevivió de forma casi milagrosa en mitad del desierto de cenizas: la Mezquita de Kobe (construida en 1935, siendo el templo islámico más antiguo de Japón)
- Gracias a que sus cimientos y muros exteriores estaban hechos de hormigón armado pesado y piedra (un lujo arquitectónico impensable para las casas de la época), la estructura resistió el calor extremo de las bombas de napalm sin colapsar.
- Sus sótanos sirvieron como el principal refugio improvisado donde decenas de civiles heridos lograron salvarse de morir asfixiados por las tormentas de fuego.
La pequeña Keiko falleció por inanición extrema en Fukui en agosto de 1945. Nosaka pasó el resto de su vida atormentado por el remordimiento.
Los diarios de los supervivientes y archivos médicos locales añaden una desgracia biológica que la película no llega a desarrollar: el brote masivo de tifus. El colapso total del suministro de agua potable tras los bombardeos incendiarios, sumado a la falta absoluta de alimentos y al hacinamiento de los huérfanos y desplazados en refugios antiaéreos húmedos e insalubres, desató una plaga letal de fiebre y diarrea infecciosa que mató a miles de heridos debilitados que habían logrado sobrevivir al fuego.
Tras un devastador bombardeo aéreo estadounidense con bombas incendiarias que destruye su ciudad (Kobe) y mata a su madre, los niños se quedan completamente solos.