Andrei Rublev (A. Tarkovski, 1966) narra la vida de Andrei Rublev (c. 1360–1430),

Andrei Rublev existió de verdad (c. ), pero sabemos poquísimo sobre su vida. No se conservan diarios, cartas ni testimonios íntimos de su personalidad.

El vacío biográfico: Los únicos registros reales de su existencia provienen de crónicas monásticas que mencionan contratos de trabajo litúrgicos. Registran, por ejemplo, que en 1405 decoró la catedral de la Anunciación del Kremlin de Moscú junto al maestro Teófanes el Griego, y que en 1408 pintó la catedral de la Asunción en Vladímir.

La genialidad de Tarkovsky: Al no haber datos de su carácter, el director tuvo libertad absoluta para inventarse la psicología de Rublev. Lo retrató como un monje humanista y pacífico con una inmensa sensibilidad que sufre una crisis de fe destructiva al ser testigo de las torturas y la barbarie del mundo exterior.

La película es un fresco de una fidelidad forense inigualable a la hora de retratar la miseria de la Rusia del siglo XV. El caos geopolítico que muestra la pantalla ocurrió de verdad:

Rusia estaba dividida en principados feudales que guerreaban por el control de Moscú. Los príncipes cristianos rusos eran capaces de traicionar a sus hermanos y aliarse con invasores extranjeros para ganar poder político.

Las incursiones salvajes de los tártaros eran una amenaza constante y brutal. El sangriento episodio del asalto y saqueo de la ciudad de Vladímir ocurrió en la realidad en 1410. Los ejércitos túrquicos asaltaron la catedral, quemaron las obras de arte y masacraron a los civiles que se refugiaban dentro, un trauma colectivo verídico que en la ficción provoca que Rublev decida dejar de pintar e iniciar un voto de silencio de años

El clímax estético de la película es considerado uno de los momentos más bellos del cine: tras tres horas de metraje en un blanco y negro áspero y terrenal, la película termina con varios minutos a todo color enfocando de cerca los iconos reales supervivientes de Rublev.

El plano principal detalla el icono de [La Trinidad (o La Trinidad de el Antiguo Testamento)](wikipedia.org_ de_la_Trinidad), pintado en la década de 1420 para el monasterio de la Trinidad y San Sergio.

En una época medieval dominada por un arte religioso rígido, oscuro y amenazante centrado en el miedo al infierno, el verdadero Rublev revolucionó la teología ortodoxa introduciendo líneas suaves, colores luminosos (azules y dorados celestiales) y rostros de una paz y serenidad infinitas. El cuadro resume la tesis de Tarkovsky: el arte verdadero es capaz de emerger del lodo y de la violencia más absoluta para regalar luz a la humanidad.

A comienzos del siglo XV, el monje pintor Andrei Rublev acude junto con sus compañeros a Moscú para pintar los frescos de la catedral de la Asunción del Kremlin. Fuera del aislamiento de su celda, Rublev comenzará a percatarse de las torturas, crimenes y matanzas que tienen aterrorizado al pueblo ruso… La biografía del pintor ruso Andrei Rublev -Andrei Rubliov-, famoso por sus iconos, sirve de base para hacer un minucioso retrato de la vida social, política y artística en la Rusia de principios del siglo XV. (FILMAFFINITY)