Argo (B. Affleck, 2012) narra el rescate clandestino de seis diplomáticos estadounidenses durante la Crisis de los rehenes en Irán (1979-1981) en la casa del embajador de Canadá.
La misión tras desclasificarse se conoció como “Canadian Cape” (“El milagro de Canadá”).
Sha
Mohammad Reza Pahlaví (1919–1980) fue el último Sha (Emperador) de Irán, gobernando el país desde 1941 hasta su derrocamiento en 1979.
Tenía la obsesión de transformar a Irán en una superpotencia industrial, científica y secular calcada del modelo de Europa occidental y los Estados Unidos. Impulsó la Revolución Blanca (1963), un masivo programa de reformas que otorgó por primera vez el voto a las mujeres, impulsó la alfabetización rural, construyó infraestructuras modernas y nacionalizó industrias.
Su estilo de vida alienó a gran parte de la población pobre y religiosa. El punto cumbre de su desconexión social ocurrió en 1971 con las Celebraciones de Persépolis, una fiesta colosal de tres días para conmemorar los 2.500 años del Imperio Persa. El Sha gastó decenas de millones de dólares de la época importando toneladas de comida desde París en aviones privados y construyendo una ciudad de tiendas de campaña de seda en mitad del desierto para agasajar a reyes y mandatarios occidentales, mientras las aldeas vecinas no tenían agua potable.
Para mantener el orden y aplastar tanto a los movimientos de izquierda comunista como a los clérigos religiosos, el Sha creó la SAVAK, una policía secreta entrenada por la CIA y el Mossad israelí. Se convirtió en un aparato de terror de Estado real que secuestró, encarceló y torturó de forma sistemática a miles de disidentes políticos en prisiones como la de Evin.
Jomeini
El Ayatolá Ruhollah Jomeini (1902–1989) fue el líder religioso y político que aglutinó el descontento popular y se convirtió en el Líder Supremo de la Revolución Islámica.
El título de Ayatolá es el rango más alto que puede alcanzar un clérigo musulmán dentro de la rama del islam chií.
En 1963, Jomeini fue arrestado y posteriormente exiliado de Irán tras liderar duras protestas contra la Revolución Blanca del Sha, a la que acusaba de destruir la moral islámica y arrodillar al país ante el “Gran Satán” (Estados Unidos). Pasó 15 años en el exilio viviendo en Turquía, Irak y finalmente en una modesta casa en las afueras de París (Francia).
Desde el extranjero, Jomeini grababa sus sermones incendiarios contra el Sha en cintas de casete comunes. Estas cintas eran introducidas de contrabando en Irán, se copiaban de forma masiva en los bazares y eran escuchadas en secreto por millones de ciudadanos, convirtiéndose en el primer gran motor de propaganda viral de una revolución moderna.
Con el país colapsado por huelgas generales y manifestaciones millonarias, el Sha, enfermo de cáncer en secreto, huyó de Irán el 16 de enero de 1979. Dos semanas después, el 1 de febrero, Jomeini aterrizó en Teherán a bordo de un avión de Air France siendo recibido por una masa humana enfervorizada de más de 3 millones de personas. Barrió de golpe las instituciones seculares e implantó una teocracia islámica integral regida por la sharía (ley islámica).
Crisis de los rehenes
En octubre de 1979, el presidente estadounidense Jimmy Carter permitió que el Sha entrara en los Estados Unidos para recibir tratamiento médico contra el cáncer de forma humanitaria.
Jomeini y los estudiantes revolucionarios iraníes lo vieron como una provocación intolerable y una prueba de que Washington estaba tramando un nuevo golpe de Estado con la CIA para restituir al dictador en el trono (tal y como ya habían hecho en 1953 contra el presidente democrático Mohammad Mosaddegh).
El 4 de noviembre de 1979, una masa de estudiantes islámicos asaltó los muros de la embajada de EE. UU. en Teherán, capturando a 52 ciudadanos estadounidenses y desatando la agónica crisis de los 444 días de secuestro en mitad de la cual el agente de la CIA Tony Mendez tuvo que camuflar a los seis diplomáticos fugitivos usando la falsa película de ciencia ficción de Argo.
El plan fue una operación conjunta al 50% entre la CIA y el gobierno de Canadá. De hecho, el embajador canadiense en Irán, Ken Taylor, y su homólogo John Sheardown falsificaron los visados ellos mismos, compraron los billetes de avión y gestionaron la logística en el aeropuerto. Tras desclasificarse los archivos, el propio expresidente Jimmy Carter admitió públicamente que el 90% del mérito y de la valentía de la misión le correspondió a los canadienses, no a la CIA.
La salida de Irán el 27 de enero de 1980 fue un proceso completamente limpio, aburrido y burocrático. Los diplomáticos y Tony Mendez llegaron al aeropuerto de madrugada, entregaron sus pasaportes canadienses falsos, los funcionarios iraníes los sellaron de rutina sin hacer una sola pregunta y el avión despegó con total normalidad a las 5:30 AM sin retrasos ni persecuciones.
El único contratiempo real fue un leve problema técnico en el motor del avión que retrasó el embarque una hora, pero ocurrió antes de que los pasajeros cruzaran el control de pasaportes.
El especialista en disfraces de la CIA, Tony Mendez, se alió de verdad con el oscarizado maquillador de Hollywood John Chambers (famoso por World of Apes) para crear una productora fantasma llamada Studio Six.
Compraron los derechos de un guion de ciencia ficción real que nunca se había filmado, titulado originalmente Lord of Light (basado en una novela de Roger Zelazny), y le cambiaron el nombre a Argo. Pagaron anuncios reales en revistas de la industria como Variety y organizaron una rueda de prensa falsa en una discoteca de Los Ángeles con actores disfrazados de alienígenas para convencer a los espías iraníes en EE. UU. de que el proyecto era legítimo en caso de que investigaran la tapadera.
Los diplomáticos mantuvieron una disciplina, calma y coordinación impecables durante los 79 días que pasaron escondidos. Cuando Tony Mendez les presentó el plan de hacerse pasar por un equipo de filmación de Hollywood, lo aceptaron con entusiasmo y humor, considerándolo una idea brillante y divertida para engañar a las autoridades fronterizas.
Desenlace
Los seis diplomáticos estadounidenses fueron rescatados sanos y salvos el 27 de enero de 1980 gracias a la exitosa operación conjunta entre Canadá y la CIA. Abordaron el avión de la aerolínea Swissair y aterrizaron en Zúrich (Suiza).
El Sha falleció en el exilio en El Cairo (Egipto) en julio de 1980 debido a las complicaciones de su linfoma.
Los otros 52 rehenes pasaron por simulacros de ejecución, aislamiento y tortura psicológica durante 444 días de cautiverio. Finalmente, fueron liberados el 20 de enero de 1981, apenas unos minutos después de que Ronald Reagan jurara su cargo como nuevo presidente de los Estados Unidos.
Jomeini gobernó Irán de manera absolutista hasta su muerte en junio de 1989, dejando un legado institucional teocrático que sigue rigiendo el destino del país en la actualidad.
Irán, año 1979. Cuando la embajada de los Estados Unidos en Teherán es ocupada por seguidores del Ayatolá Jomeini para pedir la extradición del Sha de Persia, la CIA y el gobierno canadiense organizaron una operación para rescatar a seis diplomáticos estadounidenses que se habían refugiado en la casa del embajador de Canadá. Con este fin se recurrió a un experto en rescatar rehenes y se preparó el escenario para el rodaje de una película de ciencia-ficción, de título “Argo”, en la que participaba un equipo de cazatalentos de Hollywood. La misión: ir a Teherán y hacer pasar a los diplomáticos por un equipo de filmación canadiense para traerlos de vuelta a casa.