Chasing Ice (J. Orlowski, 2012)
Capturó el mayor evento de desprendimiento de un glaciar (glacier calving) jamás filmado por el ser humano
El asedio en la tienda de campaña: Dos cámaras del equipo pasaron semanas acampando en mitad de la nada en un acantilado de Groenlandia esperando el evento.
La escala del desastre: Filmaron de forma ininterrumpida durante 75 minutos la ruptura del colosal glaciar Jakobshavn Isbræ. El bloque de hielo que se colapsó y se desplomó sobre el océano tenía el tamaño de todo el distrito de Manhattan. Las torres y rascacielos de hielo que saltaban por el aire triplicaban la altura de los edificios de Nueva York. La película condensa esta hora de destrucción en una espectacular y terrorífica secuencia de dos minutos y medio que demuestra que el paisaje planetario está cambiando a un ritmo de movimiento tectónico acelerado.
El gran valor de divulgación de Chasing Ice es que logra hacer visible lo invisible. El cerebro humano es incapaz de procesar el cambio climático porque ocurre a una escala de tiempo demasiado lenta para nuestra rutina diaria.
Al recuperar los discos duros de las cámaras tras años de resistir las tormentas del Ártico, los vídeos resultantes comprimen los años en simples segundos. El espectador asiste al estremecedor espectáculo de ver a montañas de hielo milenarias moverse, encogerse, derretirse y colapsar como si fueran simples cubitos de hielo bajo un grifo de agua caliente, aportando una memoria fotográfica incuestionable a los debates políticos mundiales.
El fotógrafo de ‘National Geographic’ James Balog fue una vez un escéptico sobre el cambio climático. Sin embargo, a través de su “Extreme Ice Survey”, descubre evidencias innegables sobre los cambios en nuestro planeta. En “Chasing Ice” vemos como Balog, en el Ártico, maneja las revolucionarias cámaras “time-lapse” con un propósito: capturar un registro de varios años del cambio de los glaciares del mundo. (FILMAFFINITY)