Documental que nos traslada a la gran desconocida de la Península Ibérica, la Dehesa. Un bosque único en el mundo donde descubriremos sensaciones muy diversas. Encinas, alcornoques y quejigos dan lugar a un campo de batalla donde se retan los grandes herbívoros, donde cazan los elegantes y sigilosos linces ibéricos y las formidables águilas, donde las flores esconden depredadores con camuflajes sorprendentes. Pero también puede ser un lugar amable que recibe cada año a miles de viajeros de larga distancia, que tienen en estos parajes sus cuarteles de invierno. Buscan un clima más cálido y el alimento más preciado, el oro de la Dehesa, las bellotas. La moneda de cambio que estos árboles utilizan con los animales para preservar su existencia.
La dehesa es
- 3,5 y 4 millones hectáreas de dehesa. La mayoría Extremadura Andalucía y Alentejo portugurd
- Origen medieval. Repoblamiento tras reconquista. La oreo ciclico y ganado para no Matorrales ni bosque cerrado. Pasto con mucha biodiversidad. Ovejas, bovino… Complemento con cabra
- Cultivo agrícola itinerante. Bellotas
- Transhumancia
- Cañadas. Intercambio genético.
- Envías y alcornoques. Pueden también acebuches, que higos, fresnos, castaños…
- Cerdo iberico
- Bosques abiertos. Lugar de mayor biodiversidad de la peninsula
Mucha en Extremadura y Andalucía, también en Portugal
Las dehesas en España. Fuente: Banco de Datos de la Naturaleza (BDN), a través del Mapa Forestal de España (MFE)
Enlaces de interés
- Las dehesas, el bosque protector: episodio del programa El bosque protector, en RTVE Play
- Dehesa montado: proyecto LIFE de conservación del ecosistema de la dehesa en España y Portugal (donde se denomina “montado”)
- Dehesa, el bosque del lince ibérico: documental de , en RTVE Play
- El bosque centenario: documental ___ en RTVE Play
- LIFE Lynxconnect?
La dehesa parte de un bosque mediterráneo original de encinas, alcornoques y en menor medida quejigos que ha sido aclarado por el ser humano durante siglos para eliminar el sotobosque.
El resultado es un paisaje de pastizal con árboles dispersos en vez de un bosque cerrado.
Combina tres usos del suelo a la vez en el mismo terreno: silvicultura (corcho y madera de alcornoque), ganadería extensiva (cerdos ibéricos, vacas, ovejas, cabras…), y agricultura (cereal de rotación en algunas zonas).
Está creado y es mantenido por la actividad humana tradicional: sin el pastoreo y el manejo humano, tendería a cerrarse y volver a convertirse en bosque denso, o a degradarse si se sobreexplota.
La dehesa suele tener más biodiversidad que un bosque cerrado equivalente, porque la heterogeneidad de sus hábitats (pastizal abierto, árboles dispersos y a menudo matorrales en los bordes o barbechos) y el efecto ecotono.
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Especies de espacios abiertos: aves esteparias, rapaces que cazan en campo abierto, conejos y otros herbívoros de pastizal
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Especies forestales: aves y mamíferos que dependen de los árboles para anidar o refugiarse
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Especies de borde: muchas de las más interesantes, que aprovechan precisamente la transición entre árbol y pasto
Un bosque cerrado, en cambio, tiende a ser más homogéneo: domina un solo tipo de hábitat (sotobosque denso, sombra constante), lo que favorece a un conjunto de especies más especializado pero más limitado en número.
Sin embargo, en términos de biomasa vegetal total y complejidad estructural vertical (varios estratos de vegetación), el bosque cerrado es más rico.
Además, tiene mayor biodiversidad de hongos, muscos, líquenes y organismos edáficos, que dependenden de humedad constante, sombra y madera muerta en descomposición. También favorece a especies forestales estrictas, muy sensibles a la fragmentación o a la falta de sotobosque.
La dehesa favorece a especies emblemáticas como el lince ibérico porque el conejo de monte, su presa base, necesita pastizal abierto para alimentarse pero también cobertura cercana como refugio.
Algunos estudios europeos consideran a la dehesa/montado uno de los agroecosistemas con mayor biodiversidad de Europa.
Normalmente la intervención humana reduce biodiversidad, pero aquí un manejo tradicional bien equilibrado la ha incrementado.
Los árboles pertenecen a las quercíneas (género Quercus): la encina, el alcornoque y el quejigo, todos ellos del mismo género boánico:
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Encina (Quercus ilex): especie dominante, muy resistente a la sequía, con bellotas dulces muy apreciadas por el ganado.
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Alcornoque (Quercus suber): domina en zonas algo más húmedas; produce bellota y corcho, el cual se extrae cada 9 a 12 años.
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Quejigo (Quercus faginea): menos frecuente, localizado en zonas de transición con más humedad o suelos distintos. Es caducifolio o semicaducifolio (el resto son perennes).
Ocasionalmente también aparecen otras especies como el acebuche (olivo silvestre) o algún fresno, pero son mucho menos representativas del paisaje típico de dehesa.
La trashumancia es el movimiento estacional del ganado (sobre todo ovino) entre pastos de verano en la montaña (norte, sistemas Central e Ibérico) y pastos de invierno en zonas más cálidas y bajas: las dehesas del suroeste peninsular.
Durante siglos, las dehesas de Extremadura y Andalucía occidental funcionaron como destino de invernada para los rebaños trashumantes, sobre todo de la Mesta (la poderosa asociación de ganaderos que dominó buena parte de la economía castellana medieval y moderna).
Los animales trashumantes bajaban en otoño a las dehesas, coincidiendo justo con la caída de la bellota, aprovechando ese “oro” del que hablábamos, y subían de nuevo a las sierras en primavera cuando el pasto de montaña reverdecía.
Las cañadas reales conectaban esos pastos de verano con las dehesas de invierno, y muchas siguen existiendo hoy, aunque mucho menos utilizadas.
La dehesa es un complemento estructural de la transhumancia.
También sostiene una comunidad sedentaria de cerdo ibérico de bellota.
Hoy la trashumancia tradicional está muy reducida, lo cual es una de las amenazas que enfrenta el propio sistema de dehesa: menos presión de pastoreo bien gestionado puede llevar a que el matorral invada y el ecosistema se cierre, perdiendo justamente ese equilibrio abierto que lo hace tan biodiverso.
La oveja fue el animal trashumante por excelencia en España, sobre todo la oveja merina. La Mesta se construyó precisamente en torno al negocio de la lana merina, que fue durante siglos una de las principales exportaciones de la Corona de Castilla hacia Europa (Flandes, Italia). Los grandes rebaños trashumantes que cruzaban España por las cañadas reales eran mayoritariamente ovejas merinas, contadas por cientos de miles.
Las vacas trashuman igualmente, aunque en menor volumen histórico que las ovejas. Razas autóctonas como la avileña-negra ibérica o la morucha son trashumantes tradicionales, moviéndose entre los pastos de verano en sierras como Gredos o Béjar y las dehesas de Extremadura en invierno. El movimiento del vacuno tiende a ser algo más limitado en distancia que el de los grandes rebaños ovinos, pero el patrón estacional es el mismo.
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Cabras — en menor medida, sobre todo en zonas de montaña más escarpada donde el terreno es más apto para ellas que para vacas u ovejas
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Caballos y yeguas — también hay trashumancia equina tradicional en algunas zonas, aunque mucho más minoritaria
El cerdo ibérico de bellota se cría directamente en o cerca de la dehesa donde luego entra en montanera (el engorde final a base de bellota), sin necesidad de desplazarse largas distancias.
Hoy en día la trashumancia a pie prácticamente ha desaparecido salvo casos simbólicos o de recuperación cultural (como la fiesta de la Trashumancia que cruza Madrid cada otoño).
La mayoría del ganado, si se mueve, lo hace ahora en camión — lo que se llama trasterminancia motorizada, perdiendo buena parte del valor ecológico que tenía el movimiento a pie (dispersión de semillas en la lana, fertilización del suelo a lo largo del camino, mantenimiento de las cañadas como corredores ecológicos).
arbolado: hierba y pasto en el suelo, salpicado de árboles dispersos, en vez de un bosque cerrado.
como el cerdo ibérico
La dehesa es un bosque endémico (exclusivo) de la península ibérica.
Es un paisaje antropizado que combina ganadería extensiva, agricultura y bosque mediterráneo.
La película recorre las distintas capas de vida de este ecosistema: encinas, alcornoques y quejigos dan lugar a un campo de batalla donde se retan los grandes herbívoros, donde cazan los elegantes y sigilosos linces ibéricos y las formidables águilas, donde las flores esconden depredadores con camuflajes sorprendentes.
También muestra su papel como refugio migratorio: cada año recibe a miles de viajeros de larga distancia que buscan un clima más cálido y el alimento más preciado, el oro de la Dehesa: las bellotas, que actúan como la moneda de cambio que estos árboles utilizan con los animales para preservar su existencia — una relación simbiótica entre árbol y fauna que es uno de los hilos conductores del documental.
Cada año recibe a miles de aves migratorias, como
Las bellotas
El lince ibérico es el felino más amenazado del planeta y símbolo de conservación en España.