Good Bye, Lenin! (2003) es una de las obras maestras más brillantes, entrañables y exitosas del cine alemán contemporáneo. Dirigida por Wolfgang Becker y protagonizada por un jovencísimo Daniel Brühl, la película fue un fenómeno de masas internacional que se alzó con el premio a la Mejor Película en los Premios del Cine Europeo y arrasó en los Premios del Cine Alemán [1.1].

Good Bye Lenin! (W. Becker, 2003) expresa la Ostalgie en la Alemania del Este antes de la reunificación alemana.

La Ostalgie (del alemán Ost “Este” y Nostalgie “Nostalgia”) era un deseo de los ciudadanos de la República Democrática Alemana de

Sentían que la unificación no había sido una fusión de dos países, sino una anexión forzosa que había borrado sus identidades, sus recuerdos de infancia, sus trabajos y su dignidad social de golpe, convirtiéndolos en ciudadanos de segunda categoría.

la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana (finales de 1989)

El muro de Berlin

La República Democrática Alemana (RDA)

Uno de los gags más divertidos y reales del filme muestra a Alex desesperado buscando en la basura frascos de vidrio vacíos de la marca estatal de pepinillos Spreewaldgurken o de café Mocca Fix.

Tras la unificación monetaria de 1990, los supermercados orientales retiraron todos los productos de fabricación local para sustituirlos por marcas de la Alemania Occidental. Los ciudadanos orientales se encontraron con que el dinero de toda su vida ya no podía comprar los productos con los que habían crecido.

El Tratado de Unión Monetaria fijó plazos burocráticos estrictos y límites de cambio leoninos que provocaron la evaporación instantánea de los ahorros de millones de ciudadanos de clase trabajadora.

La agencia estatal Treuhandanstalt privatizó y cerró de forma exprés casi todo el tejido industrial de la RDA al considerarlo obsoleto, provocando una ola masiva e inédita de desempleo y desamparo social que obligó a millones de jóvenes orientales a migrar hacia el oeste.

Tras ver a su hijo ser arrestado en una manifestación anticomunista, la madre sufre un infarto masivo y cae en un coma profundo.

Mientras ella duerme en el hospital, el mundo cambia para siempre: cae el Muro de Berlín, el capitalismo inunda las calles y la RDA desaparece del mapa. Ocho meses después, la madre despierta milagrosamente, pero los médicos advierten a Alex que cualquier shock emocional fuerte o disgusto podría causarle un segundo infarto fatal. Para salvar la vida de su madre, Alex decide ocultarle la verdad y recrear la Alemania Oriental comunista dentro de las cuatro paredes de su apartamento de 79 metros cuadrados, fabricando informativos de televisión falsos, rescatando comida vieja del contenedor y obligando a sus vecinos a fingir que el socialismo sigue vivo.

Berlín se transformó por el consumismo.

Lenin (G.P. Goldstein, 1920)

por vallas publicitarias de Coca-Cola y coches occidentales, la mujer asiste a un espectáculo surrealista: un helicóptero militar transporta colgada de un cable una estatua gigante de bronce de Vladímir Lenin.