Il gattopardo (L. Visconti, 1963) está ambientada en Sicilia durante la década de 1860, en la época del Risorgimento (movimiento liberal de unificación italiana) (1815-1871)

El título hace referencia directa al escudo de armas y blasón heráldico de la familia de los los Corbera: un gatopardo (un felino salvaje mediano, similar al serval o al leopardo, nativo de África y que históricamente simbolizaba la agilidad y la fiereza noble), que funciona como metáfora de la vieja aristocracia siciliana.

Antes de la unificación, la península italiana estaba dividida en siete estados controlados directa o indirectamente por potencias absolutistas:

  • Reino de Piamonte-Cerdeña (el único con una dinastía nativa e ideas liberales): Casa Saboya

  • Reino Lombardo-Véneto (Milán y Venecia): anexionado por el Imperio Austríaco.

  • Estados Pontificios: gobernados con mano de hierro absolutista por el Papa desde Roma.

  • Reino de las Dos Sicilias: gobernado por la dinastía de los Borbones

“Grosso modo” el norte era rico e industrial y el sur pobre, agrario y feudal.

El Reino de las Dos Sicilias era el Estado más extenso. Su economía dependía de la agricultura y de un sistema de grandes terratenientes (latifundistas). Aunque poseía focos de riqueza urbana notables en Nápoles, la inmensa mayoría de la población vivía en un régimen casi feudal y de analfabetismo. Los campesinos apoyaron la invasión de Garibaldi en 1860 no por ideales nacionalistas de crear una gran Italia, sino por el deseo desesperado de una reforma agraria que les diera tierras propias, una promesa que la nueva Italia liberal piamontesa terminó ignorando.

Giuseppe Garibaldi (1807–1882) fue el brazo ejecutor, el guerrillero romántico y el máximo héroe popular del Risorgimento. Se le conoce con el apodo universal del “Héroe de Dos Mundos” debido a que luchó por la libertad y la república tanto en América del Sur como en Europa.

En mayo de 1860, al enterarse de las revueltas populares en Sicilia contra el absolutismo borbónico, Garibaldi reunió a un pequeño ejército de voluntarios civiles (estudiantes, artesanos, abogados) mal armados y vestidos con camisas rojas: los Camisas Rojas o I Mille (Los Mil).

Desembarcó en el puerto siciliano de Marsala. Sumando a miles de campesinos locales derrotó a un ejército borbónico profesional que los triplicaba en número.

En pocos meses conquistó la isla de Sicilia, cruzó el estrecho hacia la península y tomó la capital, Nápoles, forzando la huida del rey borbónico.

Aquí radica su mayor dilema ideológico: Garibaldi era un republicano convencido influenciado por Giuseppe Mazzini. Su sueño era crear una Italia democrática sin reyes. Sin embargo, el Gobierno de Piamonte (Cavour) temía que si Garibaldi avanzaba hacia Roma para derrocar al Papa, Francia intervendría y destruiría todo el proceso de unificación.

Para evitar una guerra civil entre italianos, Garibaldi sacrificó su ideal republicano. En el célebre Encuentro de Teano (octubre de 1860), se plantó ante el rey Víctor Manuel II, se quitó el sombrero y lo saludó formalmente como “Rey de Italia”, cediéndole el sur que acababa de conquistar. Rehusó honores, títulos y pensiones millonarias y se retiró modestamente a su pequeña granja en la isla de Caprera con un saco de semillas como única recompensa.

A pesar de su retiro, no consideraba que Italia estuviera completa sin Roma como capital. Intentó marchar sobre los Estados Pontificios de forma independiente en dos ocasiones (1862 y 1867) bajo el lema “Roma o Morte”. Lo irónico de la historia es que fue el propio ejército del Reino de Italia (el país que él mismo había ayudado a fundar) el que tuvo que frenarlo por la fuerza y arrestarlo para evitar una crisis internacional con Francia.

Aunque gran parte de la película se centra en los palacios y la vida de campo en Donnafugata, la primera mitad de la obra muestra de forma muy cruda la guerra urbana. Visconti rodó espectaculares secuencias de combate en los callejones reales de Palermo, mostrando las barricadas, los tiroteos entre los camisas rojas de Garibaldi y el ejército borbónico, y la destrucción de la ciudad antes del pacto político.

la película muestra el pánico de la Iglesia católica a perder sus tierras y privilegios feudales ante el avance del Estado liberal secular.

Chocaron dos corrientes, el liberalismo nacionalista, que buscaba libertades civiles, una constitución y el fin del absolutismo, y las viejas monarquías tradicionales europeas.


Se sucedía el fin del feudalismo, la caída de la dinastía de los Borbones en el Reino de las Dos Sicilias tras la invasión de las tropas camisas rojas de Giuseppe Garibaldi, y el ascenso de la burguesía.

La obra acuñó un concepto político y sociológico universalmente utilizado hoy en día: el gatopardismo o la filosofía de “cambiar todo para que nada cambie”.

En la divulgación política, el gatopardismo describe la estrategia de las élites tradicionales para ceder reformas superficiales, cambiar de nombres, de banderas o de discursos, con el único fin político de mantener intactos sus verdaderos privilegios, su estatus y las estructuras reales del poder.

Sí, el baile central y el más famoso de la obra es un vals, concretamente una pieza musical inédita y bellísima compuesta por el célebre músico italiano Giuseppe Verdi (un Vals en fa mayor), que el director Luchino Visconti descubrió en un manuscrito antiguo y decidió utilizar para la película.

La trama se ambienta en Sicilia durante la década de 1860, en pleno proceso de la unificación italiana (el Risorgimento

El vals es el Valzer brillante en fa mayor de Giuseppe Verdi (1813-1901)

(Fantasia (1940))

El pacto de supervivencia de las élites: la vieja aristocracia aporta el estatus y el apellido noble, mientras que la nueva burguesía aporta el dinero fresco para mantener los palacios.

El movimiento liberal de unificación

Es la época de la unificación de Italia en torno al Piamonte, cuyo artífice fue Cavour. La acción se desarrolla en Palermo y los protagonistas son Don Fabrizio, Príncipe de Salina (Burt Lancaster), y su familia, cuya vida se ve alterada tras la invasión de Sicilia por las tropas de Garibaldi (1860). Para alejarse de los disturbios, la familia se refugia en la casa de campo que posee en Donnafugata en compañía del joven Tancredi (Alain Delon), sobrino predilecto de Don Fabrizio y simpatizante del movimiento liberal de unificación.