The Titanic

Icebergs

Capitán Edward John Smith

el constructor del barco Thomas Andrews (Jonathan Hyde)

l dueño de la naviera Bruce Ismay o la famosa millonaria Margaret “Molly” Brown (Kathy Bates).

El propio James Cameron bajó en submarino 33 veces a las profundidades del Océano Atlántico (a más de 3.800 metros de profundidad) para filmar los restos reales del barco e inyectar ese material real en el montaje.

La verdadera historia del hundimiento del RMS Titanic combina fallos humanos, soberbia industrial y física pura. El desastre no ocurrió por una sola causa, sino por un efecto dominó de errores que condenó al transatlántico en mitad de la noche más fría del 14 de abril de 1912

En el día del accidente los operadores de radio del Titanic recibieron seis avisos de hielo flotante masivo enviados por otros barcos que navegaban por la zona. El último mensaje crucial, enviado por el buque Mesaba, advertía de la presencia de un enorme muro de icebergs directamente en la ruta del Titanic. Sin embargo, debido a que los operadores de radio Jack Phillips y Harold Bride estaban colapsados enviando mensajes privados de felicitación de los pasajeros ricos, este aviso nunca se entregó al puente de mando.

El capitán Edward J. Smith ordenó mantener una velocidad peligrosamente alta de 22 nudos (unos 41 km/h) (se cree que presionado por Bruce Ismay, presidente de la naviera White Star Line, para llegar antes a Nueva York y ganar los titulares de la prensa).

Además, los vigías en la azotea (el crow’s nest) no tenían prismáticos (el oficial que guardaba la llave del casillero donde estaban guardados los prismáticos había sido transferido de barco a último minuto en Southampton y se marchó con la llave en el bolsillo). Tuvieron que depender de sus ojos desnudos en una noche sin lunar y con el mar en calma (sin olas rompiendo, era menos visible)

A las 23:40, el vigía Frederick Fleet tocó la campana tres veces y gritó: “¡Iceberg justo al frente!“. El primer oficial William Murdoch tomó una decisión lógica pero fatal: ordenó virar a babor y dar marcha atrás a los motores para esquivarlo.

Si el Titanic hubiera chocado de frente, su proa reforzada se habría destrozado, pero el barco habría sobrevivido. Al intentar esquivarlo, el iceberg raspó el lateral derecho por debajo del agua.

El agua helada a -2°C hizo que el acero (rico en azufre) se volviera frágil. El impacto hizo saltar los remaches de hierro y separó las placas de acero, abriendo delgadas rendijas por las que entró violentamente el agua.

El diseñador del barco, Thomas Andrews, bajó a revisar los daños y calculó que el agua ya inundaba 5 de los 16 compartimentos de seguridad. El Titanic estaba diseñado para flotar con un máximo de 4 compartimentos inundados.

Los mamparos de seguridad verticales no llegaban hasta el techo del barco; estaban abiertos por arriba. A medida que la proa se llenaba de agua y se hundía pesadamente, el agua comenzó a desbordarse por encima del techo de un compartimento hacia el siguiente, como el agua en una cubitera de hielo. Andrews dictaminó la sentencia de muerte: “Al barco le quedan dos horas de vida”.

El Titanic solo llevaba 20 botes salvavidas, con capacidad para 1.178 personas. Esto era totalmente insuficiente para las 2.200 almas a bordo, pero era perfectamente legal según las anticuadas leyes de la época de la British Board of Trade, que calculaban los botes por el tonelaje del barco y no por el número de pasajeros.

El pánico y la falta de simulacros previos provocaron que la evacuación fuera desastrosa. El oficial Lightoller entendió la orden de “mujeres y niños primero” como “ÚNICAMENTE mujeres y niños”, lanzando al mar botes con capacidad para 65 personas con apenas 28 a bordo.

La segregación de clases fue real: las puertas que separaban la tercera clase de las cubiertas superiores permanecieron cerradas bajo llave durante los primeros minutos del hundimiento debido a las leyes de cuarentena de EE. UU., condenando a la mayoría de las familias inmigrantes de los fondos del barco.

A las 02:18 de la madrugada del 15 de abril, con la proa totalmente sumergida, la popa del Titanic se elevó hacia el cielo de forma dramática. El peso inmenso de la popa suspendida en el aire ejerció una presión estructural insoportable sobre el centro del transatlántico.

  • El barco se partió por la mitad entre la tercera y la cuarta chimenea.

  • La proa se hundió de inmediato hacia el fondo marino, mientras que la popa regresó al agua momentáneamente antes de adoptar una posición vertical y ser succionada por el océano a las 02:20.

Cerca de 1.500 personas murieron esa noche. La gran mayoría no murió ahogada, sino por hipotermia severa en menos de 15 minutos debido a que las aguas del Atlántico Norte se encontraban a una temperatura mortal de -2°C. Los 710 supervivientes flotaron en la oscuridad hasta que el buque RMS Carpathia llegó al rescate al amanecer.