La música fue compuesta por el pianista chileno Sergio Ortega en junio de 1973, pocos meses antes del golpe de Estado de Augusto Pinochet. Ortega caminaba por la calle en Santiago cuando vio a un joven cantante callejero gritar la frase “¡El pueblo unido jamás será vencido!“. Esa misma noche compuso la melodía y Quilapayún la grabó de inmediato.
Allende’s Last Stand (1973), Los mil días de Allende (2023)
Tras el golpe militar, la canción se convirtió en el himno de la resistencia chilena en el exilio y, con los años, saltó fronteras hasta transformarse en un canto de protesta universal utilizado en manifestaciones de todo el mundo (desde las protestas en Irán o la Plaza de Tiananmén, hasta movimientos sociales en Europa y Estados Unidos).