Retrata el Puente de los Suspiros en el barrio limeño del Rímac, y a una mujer afroperuana real, Victoria Angulo, que Chabuca Granda conoció e idealizó como símbolo del Perú criollo/mestizo. Buen ángulo sobre representación racial e idealización femenina en la música patrimonial latinoamericana.
Está dedicada a Victoria Angulo Castillo, una distinguida mujer afrodescendiente que era madrina de la primera cuadrilla de la hermandad del Señor de los Milagros.
Chabuca Granda era muy amiga de ella y solía visitarla en su casa del Rimac. El tema describe con una elegancia exquisita el caminar elegante y el aroma de Victoria mientras cruzaba el histórico Puente de Palo (el Puente de Piedra sobre el río Rímac) hacia la Alameda.
La expresión “flor de la canela” era un piropo antiguo en Lima que se utilizaba para elogiar la máxima belleza, gracia y excelencia de una mujer (haciendo alusión también al hermoso color de su piel).