Mozart: el tercer movimiento (“Rondo alla Turca”) de su Sonata para piano n.º 11, K. 331 (c. 1783).
Beethoven también tiene una “Marcha Turca” propia, dentro de su música incidental para Las ruinas de Atenas (1811).
El contexto real detrás del “estilo turco” (Türkischer Stil): en el siglo XVIII, Europa (especialmente Austria) sintió una intensa fascinación cultural por el Imperio otomano, en parte por su cercanía geográfica y militar directa —Viena había sido sitiada por los otomanos en 1529 y de nuevo en 1683— y en parte por el exotismo de moda de la época. Los compositores europeos imitaban el sonido de las bandas militares jenízaras otomanas (mehter), con sus platillos, triángulos y bombos, dando lugar a lo que se llamó “alla turca”: no es música otomana auténtica, sino una interpretación/imitación europea estilizada de ella, con fines de entretenimiento —muy similar en espíritu al fenómeno de “tradición inventada” que vimos con Kalinka o el sirtaki de Zorba, aunque aquí sería más bien “exotismo inventado”.
Este es un gancho excelente para hablar de las guerras otomano-habsbúrgicas (el segundo sitio de Viena de 1683 fue un punto de inflexión geopolítico enorme en Europa), y de cómo el “enemigo militar” del pasado se convirtió, un siglo después, en fuente de moda cultural y musical en los salones vieneses — la fascinación reemplazando al miedo.
Sitio de Viena de 1683