La mayor parte del ejército español tenía órdenes de permanecer acuartelado en el motín de Madrid (El dos de mayo en Madrid (F. de Goya, 1814)).

Los capitanes de artillería Luis Daoíz y Pedro Velarde, y el teniente Jacinto Ruiz defienden el cuartel de Monteleón.

y no intervenir, Daoíz y Velarde desobedecieron y decidieron armar al pueblo llano de Madrid para repeler el asalto de las veteranas tropas francesas del general Murat. El cuadro congela el momento álgido de la batalla, justo antes de que el parque cayera y los oficiales murieran en combate.

Velarde yace ya muerto en el suelo, en el centro de la parte inferior, mientras que Daoíz aparece de pie, herido pero imperturbable, dirigiendo el fuego de un cañón hacia las puertas del cuartel.

Velarde aparece mortalmente herido por arma de fuego apoyado en la gran rueda del cañón.

Daoíz aparece justo al lado, erguido, desafiante, armado con un sable.

Los civiles anónimos (hombres, mujeres y ancianos) empuñan fusiles, cayendo heridos y entregando sus vidas en una resistencia completamente asimétrica.