Isabel I de Castilla tenía solo 53 años, pero estaba profundamente enferma, agotada y afectada por las tragedias familiares (las muertes de sus hijos Juan e Isabel, y de su nieto Miguel, sumadas a los primeros signos de inestabilidad mental de su hija Juana). Sabía que su fin estaba cerca y, fiel a su carácter previsor, dedicó sus últimas fuerzas a dejar el reino ordenado para evitar una guerra civil.

En ese documento, copiado palabra por palabra por el escribano Gaspar de Gricio (el personaje que escribe a la derecha del cuadro), la reina tomó decisiones que cambiarían el rumbo de la historia de España:

Declaró a su hija Juana I de Castilla (Juana La Loca (1877)) como la única heredera de la corona. Sin embargo, previendo su incapacidad para gobernar, nombró a su esposo Fernando el Católico como regente de Castilla hasta que su nieto (el futuro emperador Carlos V) (Carlos V a caballo en Mühlberg) cumpliera 20 años.

Dejó por escrito que las tierras recién descubiertas en América debían ser tratadas con justicia, y ordenó expresamente el buen trato y la evangelización de los indígenas, prohibiendo que fueran esclavizados o maltratados.

Pidió ser enterrada en Granada, la ciudad que había conquistado en 1492, vestida con el humilde hábito de San Francisco.

A la derecha aparece el Cardenal Cisneros, con el hábito marrón de la orden franciscana cubierto por un manto oscuro.

Gonzalo Ximénez de Cisneros (1436–1517), más conocido como el Cardenal Cisneros, fue una de las figuras más poderosas e influyentes de la historia de España. Fue el confesor de Isabel la Católica, Arzobispo de Toledo, Inquisidor General y llegó a gobernar el país como Regente de Castilla en dos ocasiones.

A pesar de acumular un poder inmenso, Cisneros era un fraile franciscano que defendía una vida de extrema austeridad. Es recordado como un político brillante, un estratega militar y un gran impulsor de la cultura.

Cisneros no buscó la vida política; se vio empujado a ella por su brillantez intelectual:

La reina Isabel la Católica lo eligió como su guía espiritual bajo una condición: Cisneros aceptó solo si se le permitía seguir viviendo en su comunidad franciscana, vistiendo su hábito remendado y viajando a pie en lugar de usar carruajes reales.

Al morir el cardenal Mendoza, la reina lo nombró como Arzobispo de Toledo (1495), el cargo eclesiástico más rico e importante de España. Cisneros se negó a aceptar tanto lujo, y solo asumió el cargo cuando el propio Papa se lo ordenó por bula.

  • Fundador de la Universidad de Alcalá (1499):

Fundó la Universidad de Alcalá de Henares (1499), convirtiéndola en uno de los grandes centros del humanismo europeo. Impulsó y financió la primera edición políglota de la Biblia completa, que contenía los textos en hebreo, arameo, griego y latín. Y reformó las órdenes religiosas en España, combatiendo la corrupción y obligando a los sacerdotes y frailes a cumplir sus votos.

la imponente figura religiosa que se encuentra de pie en el centro de la habitación, situado entre la cama de la reina y el grupo de caballeros de la corte que están al fondo.Puedes reconocerlo fácilmente por los siguientes detalles:Su vestimenta: Lleva un hábito marrón de la orden franciscana cubierto por un manto oscuro, reflejando su condición de fraile antes que de gran estadista.Su postura: Está erguido, con los brazos cruzados hacia abajo y ocultos entre las mangas, manteniendo una actitud de profunda oración, respeto y seriedad.Su iluminación: Rosales lo pintó en una zona de penumbra y sombras. Su rostro alargado y austero destaca en el centro de la escena, simbolizando que él sería el gran pilar y el “hombre fuerte” que sostendría el reino en la transición de poder que estaba por venir. Representa el 12 de octubre de 1504 en el Palacio Real de Medina del Campo. La reina Isabel I de Castilla, visiblemente debilitada por la enfermedad poco antes de morir, dicta sus últimas voluntades al escribano Gaspar de Gricio

A la izquierda aparece sentado su esposo, el rey Fernando el Católico (vestido de rojo), flanqueado por su hija Juana I de Castilla (Juana la Loca). En pie, en una posición central y sombría, destaca la imponente figura del Cardenal Cisneros.