
Genovés pintó la obra en la clandestinidad a mediados de los años 70. En 1976, cedió la imagen a Amnistía Internacional para confeccionar un cartel impreso que exigiera la amnistía y libertad de los presos políticos del régimen.
La policía irrumpió en la imprenta, confiscó y destruyó los carteles terminados, y el propio Juan Genovés fue arrestado y retenido varios días en los calabozos de la Dirección General de Seguridad. Pese a la censura, se distribuyeron de forma masiva unas 500.000 copias que terminaron decorando los hogares de miles de españoles decididos a cambiar el rumbo del país.
El significado del cuadro quedó trágicamente sellado la noche del 24 de enero de 1977, cuando un grupo de pistoleros de extrema derecha asaltó un despacho de abogados laboralistas en el número 55 de la calle Atocha en Madrid, asesinando a cinco personas. En los días posteriores al atentado, los carteles de El abrazo se colgaron espontáneamente por toda la ciudad, algunos de ellos directamente manchados con la sangre de las víctimas en los homenajes urbanos.