Durante siglos, el cuadro fue considerado el arquetipo visual del hidalgo o caballero castellano del Siglo de Oro: un hombre serio, religioso, digno y sobrio. Sin embargo, la identidad real del retratado ha sido objeto de intensos debates entre los historiadores de arte:

La teoría más aceptada es que representa a Juan de Silva y Mendoza, tercer marqués de Montemayor, contemporáneo de El Greco y nombrado por el rey Felipe II como notario mayor del reino y alcaide del Alcázar de Toledo. Su cargo público justificaría el solemne gesto del retrato.

El dedo corazón y el anular de la mano derecha aparecen ligeramente unidos, un gesto oficial de juramento solemne, ratificar una promesa legal o hacer una declaración de fe inquebrantable.

En la parte inferior sobresale la empuñadura dorada de una espada de fianza, símbolo inequívoco de su estatus aristocrático y militar.