Ansiedad/angustia repentina

La pintura no nació de una invención puramente fantástica, sino de una vivencia real y perturbadora que el propio Munch sufrió y dejó registrada textualmente en su diario durante un paseo por un mirador del fiordo de Oslo:

“Paseaba por un sendero con dos amigos; el sol se puso. De repente, el cielo se tiñó de rojo sangre… Mis amigos continuaron caminando y yo me quedé allí, temblando de ansiedad, y sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza”