Jorge Juan y Santacilia (1713–1773) fue uno de los científicos, marinos e ingenieros más brillantes de la historia de España, conocido en toda Europa como “el sabio español”.
Nacido en la finca de El Fondonet en Novelda (Alicante), su figura encarna de forma perfecta el auge de la Ilustración y la ciencia avanzada del siglo XVIII.
Con solo 22 años, siendo un joven guardiamarina, fue seleccionado por la Corona junto a Antonio de Ulloa para participar en una histórica expedición científica internacional organizada por la Academia de Ciencias de París.
En esa época, los científicos europeos estaban divididos. Los seguidores de Cassini (Francia) afirmaban que la Tierra estaba estirada por los polos (como un melón), mientras que los seguidores de Isaac Newton (Inglaterra) defendían matemáticamente que estaba achatada en los polos debido a la fuerza centrífuga de la rotación.
La misión viajó al Virreinato del Perú (actual Ecuador) para medir con precisión matemática la longitud de un grado del meridiano terrestre justo en la línea del ecuador.
Tras años de duras triangulaciones en las cumbres de los Andes, y comparando los datos con una expedición enviada a Laponia, Jorge Juan demostró de forma irrefutable que Newton tenía razón: la Tierra está achatada por los polos.
A su regreso, el Marqués de la Ensenada (Primer Ministro de Fernando VI) le encargó una de la misión de infiltrarse en Inglaterra bajo el nombre falso de Mr. Josues para robar los secretos de la construcción naval británica.
Durante 18 meses, operó como un espía industrial avanzado en los astilleros de Londres: estudió en secreto las técnicas de los ingleses para diseñar barcos más rápidos y ligeros, y logró sobornar y convencer en secreto a decenas de ingenieros, constructores y calafates ingleses para que desertaran a España a cambio de sueldos espectaculares pagados por la corona española.
Cuando las autoridades británicas descubrieron el complot y ordenaron su arresto, Jorge Juan ya había escapado en un barco hacia Francia disfrazado de marinero.
Gracias a los planos que robó en Londres y a los ingenieros que trajo consigo, diseñó el llamado “Sistema de Jorge Juan” (o modelo inglés), revolucionando los astilleros de Ferrol, Cartagena y Cádiz.
Cambió los métodos de corte de madera, la fundición de cañones y la arquitectura de los buques, permitiendo que España construyera una de las flotas de guerra más modernas, estables y temibles del planeta en el siglo XVIII.
Introdujo de forma masiva el cálculo matemático newtoniano en España. Al publicar sus memorias de la expedición (Observaciones astronómicas y físicas), defendió de forma abierta la teoría heliocéntrica de Copérnico y Galileo (que la Tierra gira alrededor del Sol).
La Inquisición española bloqueó la publicación del libro por considerarlo una herejía contra las sagradas escrituras. El científico tuvo que batallar intensamente e introducir sutiles “correcciones de lenguaje” (planteándolo como una simple hipótesis matemática en lugar de una verdad física) para que el Santo Oficio permitiera que su gran obra viera la luz.
Su prestigio científico internacional era tan inmenso que terminó ingresando como miembro oficial de la Royal Society de Londres y de las Academias de Berlín y París.