De acuerdo a Las metamorfosis de Ovidio, Apolo, dios de la música y la poesía, se burló del arco y las flechas de Eros, diciéndole que era un arma para hombres de verdad y no para niños.
Eros decidió vengarse disparando dos flechas con efectos opuestos:
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- Una flecha de oro con punta de diamante a Apolo, que le provocó un amor obsesivo e incontrolable por la ninfa Dafne.
- Una flecha de plomo a Dafne, que le causó una repulsión y un rechazo absoluto hacia cualquier hombre o pretendiente amoroso.
- Una flecha de oro con punta de diamante a Apolo, que le provocó un amor obsesivo e incontrolable por la ninfa Dafne.
- La persecución: Loco de amor, Apolo persiguió a Dafne de manera implacable a través del bosque. Exhausta y viendo que el dios estaba a punto de atraparla, Dafne suplicó ayuda a su padre, el dios del río Peneo, pidiéndole que destruyera la belleza de su cuerpo para salvarla de su perseguidor.
La ninfa en un árbol de laurel comienza ante sus ojos. El dinamismo y los detalles técnicos de la pieza son abrumadores:
El árbol de laurel se convirtió en el símbolo sagrado de Apolo. Como ya no podía tenerla como esposa, el dios juró que sus hojas adornarían siempre su cabello, sus liras y sus arcos. De ahí nació la tradición clásica en Grecia y Roma de coronar con laurel a los grandes poetas, generales victoriosos y atletas olímpicos.