El Cristo Redentor (o Cristo do Corcovado) es una de las esculturas monumentales más famosas del mundo.

Se trata de una impresionante estatua de Jesucristo con los brazos abiertos que corona la cima del cerro del Corcovado, a 710 metros sobre el nivel del mar, en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil

Inaugurado en 1931, este gigante de estilo Art Déco es el símbolo indiscutible de Brasil y fue elegido en 2007 como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

  • Dimensiones: Mide 30 metros de altura (más un pedestal de 8 metros que alberga una capilla en su interior). La envergadura de sus brazos extendidos es de 28 metros de extremo a extremo, y pesa alrededor de 1.145 toneladas.

  • El material secreto: La estructura interna está hecha de hormigón armado, pero toda la superficie exterior está revestida por millones de pequeñas piezas triangulares de esteatita (también conocida como “piedra de jabón”). Se eligió este material porque es maleable, resiste muy bien el paso del tiempo y no se agrieta con los cambios bruscos de temperatura.

  • El diseño: Aunque muchos piensan que fue una obra puramente brasileña, fue un proyecto internacional. El diseño inicial fue del ingeniero brasileño Heitor da Silva Costa, pero la escultura de la cabeza y las manos fue realizada en París por el escultor franco-polaco Paul Landowski.

Debido a su ubicación en la cima de una montaña alta y costera, el Cristo Redentor es un blanco constante de la naturaleza. La estatua recibe una media de entre tres y cinco impactos de rayos al año.

Para evitar que la estructura explote o se desmorone, la corona de espinas de la cabeza y los brazos funcionan en realidad como un sofisticado sistema de pararrayos. Aun así, las tormentas fuertes llegan a dañar la piedra; en varias ocasiones (como en 2014 y 2021), un rayo rompió la punta del dedo pulgar de la mano derecha, requiriendo restauraciones de emergencia.

Durante la construcción del revestimiento exterior, se emplearon miles de mujeres voluntarias de la sociedad de Río de Janeiro para pegar las teselas (los triángulos de piedra de jabón) sobre telas de lino que luego se adherían a la estatua.

Muchas de estas mujeres escribieron notas de amor, oraciones, deseos y los nombres de sus seres queridos en el reverso de las piedras antes de pegarlas. Por lo tanto, el Cristo Redentor está, literalmente, cubierto por miles de mensajes y secretos históricos de los habitantes de la época.