
De acuerdo a “Las metamorfosis” de Ovidio, Plutón, el dios del inframundo y de los muertos se enamora de Proserpina, hija de Júpiter y de Ceres, la diosa de la agricultura y la tierra.
Es la versión romana del mito griego de Hades y Perséfone.
Un día, mientras Proserpina recoge flores con sus ninfas, Plutón emerge de una grieta en la tierra en un carruaje y la secuestra para llevársela a las profundidades de su reino. El mito explica el origen de las estaciones: debido a la tristeza de su madre, la tierra se seca y muere cuando Proserpina está en el inframundo (otoño e invierno), y florece de alegría cuando regresa a la superficie (primavera y verano).
El rapto de Proserpina es una de las obras maestras absolutas del arte universal y la cumbre de la escultura del periodo Barroco. Fue esculpida en mármol blanco por el genio italiano Gian Lorenzo Bernini entre 1621 y 1622, cuando tenía tan solo 23 años. Actualmente se exhibe en la prestigiosa Galería Borghese en Roma.