“Los Trece de la Fama” (también conocidos como los Trece de la Isla del Gallo) es el nombre histórico que recibe el célebre grupo de conquistadores españoles que en 1527 decidieron continuar con la expedición hacia el Perú junto a Francisco Pizarro, desobedeciendo las órdenes directas del gobernador de Panamá de abortar la misión.

Atrapados en la inhóspita Isla del Gallo (Colombia), hambrientos, enfermos y esperando barcos de rescate que los llevaran de vuelta a Panamá, Francisco Pizarro desenvainó su espada y trazó una línea en la tierra de oriente a occidente. Mirando a sus hombres, pronunció las famosas palabras: “Por este lado se va al Panamá, a ser pobres; por este otro al Perú, a ser ricos y a llevar la santa religión de Cristo. Escoja el que sea buen castellano lo que más bien le estuviere”.

Solo trece hombres cruzaron la línea para quedarse al lado de Pizarro, decidiendo jugarse la vida en busca del Imperio Inca. El resto de la tripulación prefirió regresar a Panamá en los barcos de rescate.

Dos años después, en 1529, la Corona española reconoció formalmente la lealtad y el valor de este grupo en las Capitulaciones de Toledo. El rey Carlos I otorgó a los Trece de la Fama títulos de Hijosdalgos (hidalgos) y, a los que ya lo eran, el rango de Caballeros de la Espuela Dorada.