Ágora (Alejandro Amenábar, 2009) narra la vida de Hipatia de Alexandria (), matemática, filósofa y astrónoma de la Antigüedad.
La ciudad fue nombrada por Alejandro Magno (Macedonians (0 AD)) en el año 331 a.C., antes de sus campañas militares contra el imperio aqueménida (Persians (0 AD)). Tras su muerte (323 a.C) Egipto fue gobernado por Ptolomeo I (Ptolemies (0 AD)), uno de sus diádocos, quien la convirtió en la capital del reino y comenzó la construcción de la Gran Biblioteca de Alejandría y del Faro, transformándola en el epicentro científico del mediterráneo. El emperador romano Octavio la conquistó en el 30 a.C.
Hipatia (c. 360-415) nació en Alejandría (Egipto), cuando era una provincia del Imperio Romano.
hacia Persia y la India
Fue criada y educada por su padre, Teón de Alejandría, un célebre matemático y astrónomo que dirigía el Museo de la polis. Él no solo la instruyó en ciencias puras, sino que en un ideal que buscaba la perfección del pensamiento crítico.
En el siglo IV, Egipto era una provincia del Imperio Romano. La ciudad más importante, Alejandría, se había convertido en el último baluarte de la cultura frente a un mundo en crisis, dominado por la confusión y la violencia. En el año 391, hordas de fanáticos se ensañaron con la legendaria biblioteca de Alejandría. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hypatia (Rachel Weisz), filósofa y atea, lucha por salvar la sabiduría del mundo antiguo, sin percibir que su joven esclavo Davo se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso del Cristianismo.
Se convirtió en una experta en geometría, álgebra y mecánica. Aunque muchos de sus escritos se perdieron debido a las sucesivas destrucciones de los templos de la ciudad, sabemos por textos contemporáneos que escribió extensos comentarios matemáticos sobre las ecuaciones de Diofanto y las secciones cónicas de Apolonio, además de diseñar astrolabios e hidrómetros para la medición de los astros y fluidos.
A las mujeres se les negaba el espacio público, pero ella se convirtió en directora de la Escuela Neoplatónica de Alejandría. Enseñaba matemáticas, astronomía y filosofía de Platón y Aristóteles de forma abierta en el centro de la ciudad.
Lo verdaderamente revolucionario fue su carácter pluralista y tolerante. A sus clases asistían las élites paganas, judías y cristianas del Imperio.
Uno de sus alumnos más queridos fue Sinesio de Cirene, un joven cristiano que llegó a convertirse en un influyente obispo de la Iglesia.
Los cronistas de la época relatan que el motivo principal de su asesinato fue una guerra de poder puramente política.
Alejandría estaba fracturada por una feroz disputa entre dos líderes:
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Orestes: prefecto romano imperial de la provincia de Egipto, cristiano moderado y amigo íntimo y consejero de Hipatia.
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Cirilo de Alejandría: nuevo Patriarca de la Iglesia local, líder religioso radical que buscaba someter el poder civil del estado bajo su control espiritual.
Cirilo veía con enorme frustración que Orestes no cediera ante sus presiones. Al percatarse de que el prefecto acudía constantemente a la casa de Hipatia para pedirle consejos políticos y filosóficos, comenzó a circular el rumor de que la astrónoma pagana era el único obstáculo que impedía la reconciliación entre ambos mandatarios. La intolerancia de las masas fue manipulada para ver a la científica como una “bruja peligrosa” que embrujaba al gobernador.
Durante los días de Cuaresma del año 415 d.C., una turba de monjes fanáticos radicalizados (conocidos como los parabolanos), liderados por un lector de la iglesia llamado Pedro, tendieron una emboscada al carruaje de Hipatia mientras esta regresaba a su hogar.
La arrastraron por la fuerza hasta el interior del Cesáreo (la gran catedral de la ciudad que antes había sido un templo pagano), la desnudaron y la desallaron viva con conchas marinas afiladas y restos de tejas rotas. Tras su muerte, desmembraron su cadáver y quemaron sus restos en las afueras de la ciudad para borrar su rastro.
El ascenso del cristianismo radical entra en conflicto con el paganismo tradicional y la comunidad judía de la ciudad.
Hipatia lucha desesperadamente por salvar los conocimientos de la ciencia y la filosofía clásica resguardados en el Serapeo (la biblioteca sucursal de Alejandría).
Todo ello transcurre en medio de un complejo drama personal en el que se cruzan las vidas de su padre, su alumno Orestes (Oscar Isaac) y su esclavo Davus (Max Minghella).
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Alejandría (Egipto)
Su fecha exacta de nacimiento sigue siendo objeto de debate entre los historiadores, pero la mayoría de los expertos la sitúan alrededor del año 360 d.C. (algunas fuentes tradicionales sugerían el año 370 d.C., pero estudios recientes sobre las fechas de sus discípulos indican que nació un poco antes).
Esto significa que cuando fue brutalmente asesinada en marzo del año 415 d.C., Hipatia tenía alrededor de 55 años. En la película Ágora, el director Alejandro Amenábar decidió mantener a la actriz Rachel Weisz con una apariencia joven durante todo el metraje por una licencia dramática, pero en la realidad histórica, Hipatia era una mujer madura, sumamente respetada y en la cumbre de su madurez intelectual y política cuando ocurrió la tragedia.
Está ambientada en la fascinante ciudad de Alejandría (Egipto) a finales del siglo IV d.C. (a partir del año 391 d.C.). La trama se centra en la vida de Hipatia de Alejandría (interpretada de forma magistral por Rachel Weisz), una de las mentes más brillantes de la Antigüedad que destacó como matemática, filósofa y astrónoma. [1]
Hipatia de Alejandría (aproximadamente 355 y 415 d.C.) fue una filósofa, matemática y astrónoma que vivió aproximadamente entre en Alejandría (Egipto).
Pertenecía a una familia culta. Su padre, Teón de Alejandría, era matemático y astrónomo, y probablemente fue uno de sus principales maestros.
Destacó en matemáticas, astronomía, filosofía, y en
Dirigió una escuela en Alejandría y tuvo alumnos de creencias diversas.
No se conservan escritos de Hipatia que podamos identificar con certeza, pero las fuentes antiguas indican que comentó y enseñó obras matemáticas y astronómicas.
Se la relaciona con instrumentos científicos como el astrolabio y el hidrómetro, aunque algunas atribuciones concretas son discutidas por los historiadores.
En torno al año 415, fue asesinada por una turba cristiana. Sócrates de Constantinopla relata que un grupo de hombres la sacó de su carroza, la llevó a una iglesia llamada Cesáreo, y la asesinaron con ostraka (tejas, fragmentos de cerámica u ostras). Después, la desmembraron y quemaron sus restos.
Su muerte estuvo relacionada con el enfrentamiento político entre Cirilo, obispo de Alejandría, y Orestes, prefecto romano de la ciudad. Las fuentes antiguas no son completamente uniformes sobre las circunstancias, pero sí existe consenso en que Hipatia fue asesinada violentamente.
Es una de las mujeres más conocidas de la Antigüedad por su importancia intelectual.