El Reinado del Terror de París a finales del siglo XVIII.

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Robespierre empezó siendo un abogado idealista defensor de los derechos de los pobres, la educación pública y la abolición de la esclavitud. Sin embargo, su obsesión con la virtud política lo corrompió hasta convertirlo en el arquitecto del Reinado del Terror (1793–1794).

Robespierre tomó el control del Comité de Salvación Pública. Bajo su mando, la guillotina se convirtió en la herramienta oficial del Estado. Argumentaba que “el terror no es otra cosa que la justicia rápida, severa e inflexible; es, por lo tanto, una emanación de la virtud”.

La Ley de Pradial (El Gran Terror): Eliminó el derecho de los acusados a tener abogados o testigos. El tribunal del juego copia exactamente esta regla real: el jurado solo tenía dos opciones, la absolución total o la muerte en la guillotina. Bajo su control, cerca de 40.000 personas fueron ejecutadas o masacradas.

Su Caída: La paranoia de Robespierre provocó su propio fin. En julio de 1794, dio un enigmático discurso ante la Convención Nacional asegurando que tenía una nueva lista de traidores entre los propios diputados, pero se negó a dar los nombres. Presos del pánico a ser los siguientes en morir, los diputados se unieron en el golpe del 9 de Termidor. Robespierre fue arrestado y, ironías de la historia, murió ejecutado en su propia guillotina al día siguiente.